¿Cuánto gastan los colombianos en cultura?

El gasto de los hogares colombianos en cultura es de 2,9%. Los ciudadanos que más destinan dinero para este rubro están en Armenia.

En Inglaterra, cuando una madre es gestante, después de la ida obligada del ginecólogo, se produce la visita inmediata de un librero especializado, que le lleva los diez libros que debe leer para criar y cuidar adecuadamente a su hijo, y otra decena para leérselos a lo largo de su crecimiento para comenzar así su proceso de formación como ciudadano y lector. Este programa es apoyado por el gobierno británico, porque no sólo le ahorra al sistema de salud grandes rubros por concepto de enfermedades infantiles y accidentes caseros, sino porque se ha demostrado que los sistemas educativo y social también se ahorran unos cuantos millones por cada niño que crece siendo un lector.

Los impactos no sólo son sociales, sino también económicos, y en materia de desarrollo que puede tener la cultura es un tema que empieza a llamar la atención de los gobiernos, sobre todo de los países en vía de desarrollo. Justamente por esa cierta conciencia de que el subdesarrollo puede ser superado a través de la cultura, la Unesco comenzó un programa piloto para contribuir en un principio con la construcción de indicadores que permitan revelar esas relaciones y efectos que pueden tener las prácticas culturales en lo social y económico, así como en la cohesión e integración de un país. Indicadores que además contribuyan a la creación de políticas culturales más acordes con las demandas de desarrollo.

“Batería de indicadores Unesco en cultura para el desarrollo” es un instrumento que busca resaltar las relaciones y contribuciones de la cultura al desarrollo. Está dirigida a los actores nacionales e internacionales del desarrollo, con el fin de afianzar el papel de la cultura en sus estrategias. Bosnia Herzegovina, Colombia, Costa Rica, Ghana, Uruguay y Vietnam son los países que han participado en este primer proceso”, asegura Alcira Sandoval Ruiz, del Centro de Patrimonio Mundial de la Unesco.

“Con cada vez más impacto la cultura afecta la economía de los países y por eso se hace más urgente establecer los vínculos entre desarrollo y cultura con cifras y estadísticas, que muchas veces no existen o no se han recogido adecuadamente”, expresó ayer la ministra de Cultura, Mariana Garcés Córdoba, en la presentación oficial de la investigación y quien admitió que “una vez estén los indicadores hay que empezar a pensar qué hacer con esas cifras”.

Para la articulación de este proyecto se realizaron varios talleres desde mayo, para obtener información precisa que ayude a la construcción de los indicadores. A las más de diez reuniones temáticas asistieron 30 representantes de entidades como el DANE, el Cerlac, el DNP, el PNUD, el Ministerio de Educación, el Ministerio de Tecnologías de la Información y las Comunicaciones, al Alta Consejería para la Equidad de Género, el Banco de la República, el Sena, entre otras.

Según el informe de la Unesco, el aporte al PIB que hace la cultura en Colombia ha pasado de un 2,78% en 2005 a un 3,21%, en 2008. El aporte lo hacen principalmente las industrias culturales, en donde se incluye a las empresas de radio y televisión, casas editoriales, publicidad, entre otras, y que representan un 1,49%.

Por su parte, el gasto de los hogares colombianos en cultura es de 2,9%. “En productos centrales de cultura —que incluiría danza, teatro, música y suscripción a televisión por cable—, los hogares colombianos destinan un 1,07%; en dispositivos y prácticas de consumo, que incluyen compra de televisores, equipos de sonidos y cámaras se gasta un 0,48%; en nuevas tecnologías, 0,45%, y en productos periféricos, 0,90%”, explica el asesor de la Unesco Ómar López Olarte, quien asegura que las inequidades sociales afectan el gasto en cultura, “aunque se observa que en todos los estratos es prioritaria la compra de televisores”, de tal forma que los estratos más bajos gastan menos, así como los de menor nivel educativo. “También es interesante notar cómo mientras menos hijos a cargo tiene un adulto, más gasta en productos culturales”.

Las variables, además, muestran que entre los 12 y los 25 años un 87,3% realiza actividades culturales por fuera del hogar; entre los 26 y los 40 años, un 73,5%; entre los 41 y los 64, 62,1%, y de los 65 en adelante sólo un 38,4%. El informe también dice que los estudiantes son los mayores consumidores de cultura y que la incidencia de la cantidad de horas que en el período educativo reciben los estudiantes sobre temas como artes y humanidades es determinante en la participación cultural que a futuro tendrán en su adultez.

Las ciudades que presentan mayor gasto cultural son Armenia, con un 74%; Cali, con un 70%; Pereira, con 62%; Manizales, con un 60%; Bogotá, con 58%, y Medellín, con 57%.

Este proyecto piloto se ha esforzado por recolectar las cifras del sector cultural que no siempre son medidas y que están muchas veces dispersas en diferentes organizaciones para sentar unos primeros precedentes en esta materia. “Según lo declarado por la Cumbre del Milenio de 2010, la cultura se ha convertido en un componente estratégico del desarrollo en el país. Por eso la Unesco busca identificar estos indicadores que expliquen cómo la cultura contribuye al desarrollo en el país, fomentando el crecimiento económico y ayudando a los individuos y las comunidades a expandir sus opciones de vida y a adaptarse al cambio”, concluye el asesor de la Unesco Ómar López Olarte.

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