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Tema del dia 30 Abr 2012 - 10:35 pm

Los barrios más candentes de América Latina

El sector más peligroso de Buenos Aires

Villa 1-11-14 está dominado por pqueños narcos. La Policía evita entrar a sus calles porque no es bienvenida. En este lugar la tasa de homicidios cuadruplica la de toda la capital argentina.

Por: Nicolás Cuéllar Ramírez / Buenos Aires, Argentina.
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    http://www.elespectador.com/noticias/temadeldia/el-sector-mas-peligroso-de-buenos-aires-articulo-342849
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/ Foto: Ministerio de Seguridad Argentina

Alejado de los circuitos turísticos tradicionales, existe un barrio en Buenos Aires que genera temor y cuyas calles acaparan constantemente los titulares de prensa por los delitos que se cometen en ellas.

La Policía entra pocas veces y, cuando lo hace, lo hace con gran despliegue. A finales del año pasado el Ministerio de Seguridad decidió enviar al ejército y ocupar todos los rincones del sector, emulando lo que en Río de Janeiro se hiciera con las favelas. Pero la situación en esas calles de Buenos Aires no cambió.

Con el estadio de San Lorenzo como faro, el sur de la capital argentina es una zona roja afectada por delitos de toda clase: robos, homicidios y tráfico de drogas. Se dice que el barrio de Flores es el más inseguro de Buenos Aires. Pero se sabe bien que lo es por su cercanía con una de las villas más peligrosas de la ciudad. En sus márgenes, la Villa 1-11-14 se convierte, como dicen desde la Policía Federal, en el principal foco del crimen de la capital argentina.

Según datos de la Procuración General de la Nación, la tasa de homicidios en este sector de la ciudad en 2010 fue de 12,7 por cada 100.000 habitantes, mientras que en el resto de los barrios porteños el índice no supera los tres asesinatos por cada 100.000 personas.

La Villa 1-11-14 es el barrio marginal más grande de Buenos Aires, resultado de la unión de tres asentamientos ilegales (el 1, el 11 y el 14; de ahí su nombre). Según estadísticas oficiales, 50 mil personas viven en 30 manzanas, aunque varias ONG estiman que este número puede ser mayor y llegar a los 80.000 habitantes.

La 1-11-14 no para de crecer. Hacia arriba, porque a su alrededor no quedan más tierras. Edificaciones precarias de madera, lata y ladrillo. Baños, pocos, aunque es uno de los pocos barrios marginales con servicio de electricidad y agua.

Sus calles y callejones estrechos se convirtieron en la última década en el foco de una guerra de bandas criminales. Inmigrantes de Perú (algunos exguerrilleros de Sendero Luminoso), de Paraguay y de Bolivia son quienes, principalmente, se pelean el control de varias zonas del barrio. Ese control da derecho a robar y, sobre todo, a liderar el comercio de droga. Una intrincada red de pequeños expendedores, dealers (o transas, como se les conoce en Argentina) y campaneros dominan los distintos recovecos de este barrio.

Dicen algunos vecinos que lo que más sufren es la estigmatización. Que todos en la ciudad creen que el bajo Flores es un reducto de crimen y de ilegalidad. Que también hay gente honesta, trabajadora, que aprendió a vivir al margen de lo que sucedía. Que viven en eterno contraste entre la persona que no tiene nada para comer y el narco que puede comprar un cero kilómetros y llevar la droga para que sus transas vendan. Que es común ver gente armada. Que hay cuchillos, pistolas, fusiles y metralletas encaletadas en distintas casas del barrio. Y droga, sobre todo, droga.

 

* Nicolás Cuéllar Ramírez
[email protected] 

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