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Tema del dia 12 Nov 2011 - 12:31 am

Insisten en su rechazo a la reforma de la ley 30

Estudiantes comenzaron acampada en plena universidad

Después de la marcha del jueves, cerca de 800 jóvenes se tomaron la U. Distrital y aseguran que permanecerán allí hasta la próxima semana.

Por: Viviana Londoño Calle
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    http://www.elespectador.com/noticias/temadeldia/estudiantes-comenzaron-acampada-plena-universidad-articulo-310888
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¿Quién falta por comer? ¿Ya les dieron frazadas? ¿Qué les hace falta, muchachos? Las preguntas fueron comunes durante toda la noche del jueves por los salones y pasillos de la Universidad Distrital. Eran de algunos líderes estudiantiles, pendientes de los 800 estudiantes de distintas universidades del país que llegaron al campus después de la marcha que convocó a cerca de 80 mil jóvenes a protestar en contra de la reforma de la ley 30.

La respuesta era la misma: estaban cansados pero estaban bien. Ni siquiera el frío que traían en el cuerpo después de soportar cuatro aguaceros en el día les cambió la cara de triunfo que muchos tenían desde que empezaron a caminar hacia la Plaza de Bolívar.

Pero, después de semejante movilización y de lograr una congregación de tales proporciones durante toda la noche, fue poco el espacio para la discusión: el asunto se limitó a acomodarse, armar las carpas, encontrar un salón desocupado, colonizar los corredores, extender la ropa húmeda y quitarse los tenis que todavía escurrían agua. Comer y descansar... Lo importante vendría después.

A esa hora, con la euforia todavía entre las manos, pero agotados por la jornada, el tema —aunque latente en el aire— quedó aplazado por esa noche. Hubo espacio para los tambores, el baile y las sonrisas de festejo. Otros, en cambio, prefirieron descansar.

Inicialmente el plan era quedarse en la Plaza de Bolívar, pero al final terminaron en la universidad. Por eso, ante la entrada de decenas y decenas de estudiantes que llegaron caminado por las calles del barrio la Macarena hasta la Distrital, algunos acompañados por sus mascotas, armados de morrales, carpas y guitarras, la mirada de los vigilantes empezó a tornarse más que tensa.

Acostumbrados a los disturbios, recurrentes en las afueras de la universidad en la sede de la avenida Circunvalar, toda la noche esperaron la señal de alarma, algún enfrentamiento, alguna riña pasajera. Nunca tuvieron que reaccionar.

Por eso, sin ocultar su orgullo, abriéndose paso entre las carpas de colores, Leonardo Romero, uno de los líderes estudiantiles, señala que, sin representar a nadie más que a ellos mismos, los estudiantes están demostrando que pueden movilizarse de manera organizada cuando se trata de buscar educación de calidad.

De eso está convencido también Esteban Ocampo, uno de los 46 estudiantes que llegaron a Bogotá caminando desde Medellín, el jueves en la mañana. En total fueron 10 días de largas caminatas antes de llegar a Soacha, desde donde, sin importar las heridas de sus pies, arrancaron de nuevo hacia la Plaza de Bolívar. Como ellos, cientos de estudiantes también se arriesgaron a viajar a la capital en buses gestionados por las mismas universidades o por los padres de familia. Todos pasaron la noche en la Distrital. Muchos ya regresaron a sus casas, pero la mayoría continúa hospedada en la institución.

Hoy, cerca de 2 mil estudiantes asistirán a la reunión de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil (MANE), en la Universidad Nacional, donde se espera que resuelvan si levantan el paro que ayer cumplió un mes, después de que el presidente Juan Manuel Santos le pidiera ayer al Congreso retirar la reforma que los llevó a dejar las clases. Depende ahora de los estudiantes lograr un acercamiento que permita que el nuevo cambio en la educación sea producto de muchas voces y no sólo la del Gobierno.

“Este es un momento histórico. Desde hoy ya no nos podrán decir que los movimientos estudiantiles no existen, porque a todos los que dicen que ni siquiera nos hemos leído la ley 30, yo les puedo explicar por qué estamos haciendo todo esto”, dice sin titubear Laura Daniela Ballesteros, una estudiante de Ciencias Sociales de apenas 18 años que desde hace un año ha buscado que se caiga la reforma. Para Leonardo Romero, el asunto no se limita a la coyuntura: “Esto va mucho más allá de la ley 30. Se trata de una lucha por la transformación de la educación en Colombia”.

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