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Tema del dia 2 Ene 2013 - 9:36 pm

Recompensa de $40 millones por información

"Le pedí a Dios que la salvara"

Tras permanecer conectada durante 21 horas, falleció en Medellín la niña de 11 años que fue víctima de una bala perdida. La Policía investiga posibles responsables.

Por: Wálter Arias Hidalgo
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Lisette junto a sus padres. Eran los momentos de alegría para la familia Britel Sánchez. / Cortesía

A sus 11 años, Alisson Lisette era la reina del hogar de la familia Britel Sánchez. Todos los días recibía a su padre José Vicente, cuando éste llegaba del trabajo, con un generoso abrazo y se ofrecía a hacerle masajes mientras le decía frases en tono de mimo: “Papi, ¿estás muy cansado? ¿Te traigo la pantaloneta? Acuéstese y te hago un masajito”.

Al recordar la personalidad querendona y la ternura natural de su ángel, su reina, su ñata, como se refiere a su hija, Vicente hace una pausa en su relato y dice en tono de resignación: “Ahora lo que viene es completamente nuevo, porque de repente cambió todo lo que planeaste en la vida”.

Hace seis años planeó justamente vivir en Bogotá, en el barrio Perdomo, de Ciudad Bolívar, porque quería distanciar a su familia —en ese entonces su hijo Cristian tenía 12 años— de un entorno que él consideraba violento en el sector de Manrique, en Medellín, y que por ello, creía, podía perjudicar a sus hijos.

Sin embargo, el año pasado pensó que un viaje a Medellín en temporada de Navidad y fin de año, adonde la familia de su esposa Viviana María Sánchez, sería un buen regalo para sus seres queridos. Por eso viajaron el 22 de diciembre desde Bogotá al barrio Manrique La Salle, nororiente de la capital paisa.

La tragedia llegó ocho días después, justo cuando el reloj marcaba el cambio de año y en una reconocida emisora de la ciudad contaban los últimos segundos de 2012. En ese momento, cuando el vecindario estalló en júbilo y el ruido de la pólvora aturdió a toda la ciudad, Vicente, quien estaba en un tercer piso con su hija, percibió una mancha de sangre en el rostro de ella.

En un primer momento pensó que la había golpeado una piedra. Pero la niña se desplomó en sus brazos y no pudo hablar más. La llevó al Hospital San Vicente de Paúl y allí tuvo la certeza de que una bala de 9 milímetros, según Medicina Legal, se había alojado en el cráneo de Alisson Lisette.

Al recibir el diagnóstico médico, Vicente, mientras veía a su hija conectada, consciente de que podía estar agonizando, se dedicó a orar, a pedir una sola oportunidad para su hija. La vida de la niña, sin embargo, se apagó 21 horas después, a las 9:00 de la noche del lunes 1° de enero.

Horas después, Vicente preguntó si era justo que le ocurriera algo así a una persona que lo más malo que había hecho en la vida era vivir por sus hijos y trabajar todo el día en su taller de carpintero. Incluso renegó y se dijo que por qué la bala no le había caído a él, si apenas estaba a unos 40 centímetros de su hija. “Tuve una fe inmensa y tengo el corazón desgarrado de pedirle a Dios que salvara a mi hija”, relató.

En medio de un llanto seco, que sólo se percibía por el color de sus ojos y el tono quebrado de su voz, recordó algunas escenas en las que Alisson Lisette lo hizo soltar una carcajada: “Papi, rebaje esa barriga pues”. “¡Sandy, Estrellita (dos perritas), háganles caso a sus abuelitos!”, ¡Mamá, dejá de echarle cantaleta a mi papá!

Las imágenes de la niña construidas por sus padres han conmovido tanto al barrio donde ocurrió el hecho, a Medellín y a los habitantes del barrio Perdomo, en el sur de Bogotá, que las autoridades esperan que el repudio general generado alrededor de esta muerte permita esclarecer el crimen. Para ello hay una recompensa de $40 millones —$20 millones de la Policía y $20 millones de la Alcaldía de Medellín— para quien ofrezca información certera sobre el culpable de la muerte de Lisette.

Los datos sobre el posible responsable son pocos. Sin embargo, la Policía Metropolitana está tras las pistas de varias personas que dispararon sus armas a la medianoche del 31 en el barrio Manrique La Salle, según datos que han entregado algunos vecinos. “Ojalá nos sigan llamando o que el delincuente se entregue voluntariamente, porque los únicos que hacen disparos al aire son los delincuentes”, dice el general Yesid Vásquez, comandante de la Policía Metropolitana.

Con la muerte de Alisson Lisette la cifra de personas muertas en Medellín en 2012 por las llamadas balas perdidas o por quedar en medio del fuego cruzado subió a 17, seis casos menos que en 2011. En 2010, la Personería de Medellín informó de 22.

El registro recurrente de este tipo de hechos, más de uno cada mes, ha llevado a que desde Medellín salgan propuestas para proteger a las víctimas de este tipo de delitos, conocido como las minas antipersonas de las ciudades.

Jairo Herrán Vargas, expersonero de Medellín, le envió en 2011 al presidente Juan Manuel Santos una propuesta para que las personas afectadas por las balas perdidas sean incluidas en la Ley de Víctimas. En la propuesta, que no prosperó, Herrán Vargas solicitaba atención hospitalaria, amparo para casos de discapacidad, auxilio funerario hasta por 10 salarios mínimos y una compensación de hasta 40 salarios mínimos en caso de muerte.

Entre tanto, Vicente y Viviana regresan a Bogotá con un miembro menos de la familia y sin la ilusión de ver a su hija comenzar el bachillerato en pocos días. “Ya había matriculado a mi niña, que era como una cajita de sorpresas”, dice el desconsolado padre.

39 casos de homicidio de menores en 2011

El último informe de Medicina Legal, con cifras del año 2011, revela que durante ese año Colombia registró 16.554 casos de muerte por homicidio.
Según el informe, la cifra de homicidios de niños y niñas de entre 5 y 9 años fue de 39 casos.

La mayoría de víctimas son hombres (91%) y entre las principales causas se encuentran venganzas (ajustes de cuentas) y riñas.

Los departamentos con las mayores tasas de homicidio por cada 100.000 habitantes fueron el Valle del Cauca (82,1) y Antioquia (62,1), y el de la menor tasa fue Vaupés (2,4). Respecto a las ciudades capitales, las que tuvieron las mayores tasas fueron Cali (83,1) y Medellín (69,7). La tasa más baja fue la de Inírida (5,2).

En promedio, durante el año 2011 se presentaron 1.379 casos: mayo (9,3%), marzo (8,8%) y diciembre (8,8 %) fueron los meses con los más altos índices de homicidios en el país.

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azerdas

Sab, 01/05/2013 - 09:04
Indignante, sí. Aberrante. Doloroso. Todo lo que merece calificarse. Pero en el tratamiento de este hecho El Espectador atravesó la sutil línea del amarillismo.
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germandatos

Jue, 01/03/2013 - 16:38
Toda la Colombia buena llora a esta niña y acompaña en su dolor a su familia. Ojalá Dios les conceda una pronta resignación y ojalá se haga justicia con el criminal responsable del disparo, así ya no se remedie nada, qué lástima...
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fioca

Jue, 01/03/2013 - 01:33
Querida familia Britel Sánchez, hay momentos insondables de misterio en nuestras vidas en los que solo es posible la resignación y la confianza en Dios. No hay palabras ni explicación, solo la convicción que al final todo es armonía y que su niña partió por un designio superior. No se sientan solos en este dolor porque los acompañamos espiritualmente, no permitan que esta tragedia venza sus voluntades de vivir unidos como Alisson Lizette seguramente deseará verlos y guiarlos con su recuerdo. A veces Dios guía nuestros destinos sin que nada podamos hacer. Pero el culpable debe enfrentar su responsabilidad con la familia de Alisson y con toda Colombia.
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Saritapensante

Jue, 01/03/2013 - 09:47
Si Dios guía nuestros destinos, supongo también guió el destino del culpable. No veo entonces por qué tendría que "enfrentar su responsabilidad" este último si únicamente fue una "herramienta" de la "voluntad" de Dios.
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allbran

Mie, 01/02/2013 - 23:21
Que tristeza esta noticia pero es importante que los humanos arrleglemos esto por que dios no existe.
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diferoh

Jue, 01/03/2013 - 09:14
Quedo sorprendido, me imagino que el desplegue de sabiduría te dejó agotado al punto del colapso; y nos dió una luz de inteligencia para acabar este flagelo tan berraco que nos esta destruyendo como sociedad.
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