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Tema del dia 13 Jun 2013 - 10:00 pm

Mafias dominan la trata de personas en Argentina

Los colombianos esclavos

El gobierno austral desmanteló una banda que mantenía esclavizados a más de 200 nacionales. Autoridades creen que armaban una red para tráfico de drogas.

Por: Nicolás Cuéllar Ramírez / Buenos Aires
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Un operativo de la Administración Federal de Ingresos Brutos (AFIP) y la Policía de Argentina. / AFP

La historia parece repetirse una y otra vez. Con frecuencia los titulares de noticieros y diarios argentinos dan cuenta de operativos en los que las autoridades desmantelan redes de tratas de personas y en los que son rescatados hombres y mujeres de edades y orígenes diversos: dominicanos, paraguayos, peruanos y bolivianos, en su gran mayoría; pero también, cada vez más, chinos, coreanos, senegaleses y nigerianos, y más recientemente, ecuatorianos y colombianos.

Los sitios de trabajo ilegal son indistintos. En campos donde mantienen a las personas trabajando y durmiendo en minúsculos cubículos, en bares o restaurantes donde prostituyen por lo general a las mujeres que llegan engañadas en busca de trabajo, en supermercados donde albergan familias enteras, en diminutos cuartos donde reclutan a extranjeros para vender artesanías y bisutería.

Los casos se cuentan por miles. Y es que las mafias dedicadas a la trata de personas en el sur del continente son tan diversas como las nacionalidades con las que trafican, y hacen ver vanos los esfuerzos realizados para combatir el delito.

Jorge Castillo* tiene 24 años y viajó a Argentina con la esperanza de conseguir un mejor futuro. Un conocido suyo lo contactó con otro colombiano que desde Córdoba le ofrecía trabajo, casa y ganar cerca de 20.000 pesos argentinos por semana (cerca de $8 millones colombianos). Jorge llegó al aeropuerto de Ezeiza, en Buenos Aires, en 2011. Viajó con los pocos ahorros que tenía.

A los pocos días de llegar a Córdoba se dio cuenta de que estaba en una espiral de la cual no podía salir fácilmente: el trabajo era en una pequeña fábrica en las afueras de la ciudad, donde también dormía. Su casero le había quitado el pasaporte, por seguridad, según le había dicho. El trabajo que hacía —muebles fabricados con cintas de colores— a duras penas le alcanzaba para pagar lo que ya debía: el alojamiento, la comida y los pasajes que le habían enviado para viajar. Era ya un residente ilegal y de esa situación se aprovechaban quienes le pagaban. Ganaba 900 pesos al mes, cuya mayor parte era retenida por sus captores.

Jorge no fue el único engañado. Su misma situación se repitió en otros colombianos que llegaron a Salta, Buenos Aires, Misiones, Jujuy y otras cinco provincias del país. Toda una red que fue desmantelada por las autoridades, en lo que el gobierno austral ha calificado como el más grande operativo desde que se sancionó como delito la trata de personas en este país, en 2008. Junto a Jorge, otros 201 colombianos fueron liberados, tras los más de 79 allanamientos realizados en todo el país. Esta red de trata era organizada también por colombianos, que fueron capturados en el operativo. Un total de 23 personas se detuvieron y se ordenó la captura de otros dos que lograron escapar.

“Se trataba de una organización que se encargaba de contactar personas, en su mayoría colombianas, y las traía al país. Muchas veces no sabían a dónde venían ni de qué iban a trabajar. Se quedaban engañados creyendo que trabajaban en una modalidad de cooperativa. Después no tenían posibilidades de volver y se quedaban”, comentó al respecto Zaida Gatti, directora del Programa Nacional de Rescate y Acompañamiento a las Personas Damnificadas por el Delito de Trata.

Las autoridades comenzaron a sospechar del delito luego de cotejar los datos de entrada de 3.000 ciudadanos colombianos a Argentina, entre 2009 y 2011, en los que la dirección de domicilio en el país era la misma.

“Es un mecanismo moderno de semiesclavitud que no necesita cadenas, no es una situación en la que a las personas se les obligue, sino que están bajo amenaza de entregarlos a la policía local o la imposibilidad de encontrar un lugar donde dormir o alojarse”, señaló al respecto Carlos Sánchez, de la Administración Federal de Ingresos Públicos.

Por su parte, Siomara Ayerén, directora nacional de Aduanas, cree que detrás de esta red de trata se escondían otros tipos de ilícitos: “Esta es una estructura que se estaba consolidando con una fuerte logística, en distintos puntos del país, centros de consumo importantes y mano de obra. La documentación que estamos encontrando en algunos allanamientos nos permite demostrar que había tráfico de estupefacientes y lavado de dinero.

Desde la Cancillería colombiana, el director de asuntos consulares, Álvaro Calderón, manifestó que el gobierno prestará asesoría jurídica a los colombianos liberados.

 

Mafias chinas y explotación africana
Según la Oficina de Rescate y Acompañamiento a Personas Damnificadas por el Delito de Trata, desde 2008 hasta abril de 2013 se han rescatado un total de 4.757 víctimas. Más de la mitad de esas víctimas (51%) es por explotación laboral y el 54% son extranjeras, es decir, 2.591.
Fuentes de la Policía Federal admiten que la política migratoria de puertas abiertas se convierte a veces en un arma de doble filo. Así como el caso de los colombianos rescatados esta semana, existen centenas de víctimas que siguen siendo explotadas. Las autoridades mencionan dos casos puntuales. Uno, el de las familias chinas y coreanas que van a trabajar a Argentina en supermercados y terminan siendo extorsionadas por miembros de las mafias chinas existentes en Argentina; y otro, el caso de los africanos, que migran tentados por un mejor futuro y terminan explotados como vendedores ambulantes.

 

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