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Tema del dia 4 Mayo 2012 - 10:01 pm

Un negocio de US$14 billones

Las nuevas rutas de la droga

Según la DEA, los carteles mexicanos consolidaron el manejo del negocio en A. Latina, pero cada vez usan menos su país como lugar de tránsito. África y el Caribe, protagonistas del momento.

Por: Élber Gutiérrez Roa
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Si hay un negocio verdaderamente transnacional es el del tráfico de drogas. Es tan nocivo como fácil de mimetizar y tiene mercado en todas partes, sin importar si hay fronteras, tratados de libre comercio o restricciones a la entrada y salida de productos.

Tal vez por esa facilidad para propagar su estela criminal es que no sorprende que quienes ayer controlaban el negocio, hoy ya no sean los protagonistas exclusivos, como lo evidencian los rastreos de las autoridades colombianas, las de Estados Unidos y los distintos centros académicos.

La dinámica de la criminalidad generada por el narcotráfico llevó a que los carteles colombianos sean sólo un actor más en una larga cadena que involucra a casi todos los países de América Latina y en la que organismos como la agencia antidrogas de Estados Unidos (DEA) señalan más de una paradoja. La más evidente, que los carteles mexicanos controlan la mayoría de rutas de la cocaína y entre el 70 y el 90% de las metanfetaminas que ingresan a Estados Unidos, pero tienen una tendencia a usar cada vez menos a su propio país como plataforma de ingreso hacia el vecino del Norte.

¿Y a qué se debe este comportamiento? En primer lugar, a que sus alianzas dejaron de ser exclusivamente con colombianos, tanto por el ascenso de carteles en otros países, como por la presión oficial contra las drogas en México y en Colombia. Y en segundo lugar, a que la guerra intestina desatada entre carteles mexicanos —la misma por la que ayer aparecieron 23 cadáveres, nueve de ellos mutilados, en Nuevo Laredo, estado de Tamaulipas— hace que sus rutas sean inseguras y estén en la mira de las autoridades.

Así las cosas, Colombia sigue siendo fuente de preocupación en temas como la producción de hoja de coca, pero incluso desde antes de que el producto procesado salga del país, ya es propiedad de carteles como ‘Los Zetas’ (socios de ‘Los Paisas’ y ‘Los Rastrojos’) y el de Sinaloa (que trabaja con carteles dominicanos y ‘Los Urabeños’), entre otros.

Hace 10 años la ruta de las drogas ilícitas hacia Europa tenía un tránsito casi obligado por Jamaica, pero con el reacomodamiento de fuerzas, aparecieron carteles en el Caribe que se volvieron claves para hacer llegar la droga a EE.UU. Como señala la Corporación Nuevo Arco Iris (CNAI) en su libro La frontera caliente, lanzado hace una semana en la Feria del Libro, dicha estrategia también tiene que ver con una mayor subcontratación de redes de delincuencia común que operan como paramilitares por Centroamérica para proteger la ruta terrestre desde Colombia.

Por otro lado, África ya no ocupa un lugar menor como escala hacia Europa. En las costas occidentales de Guinea Ecuatorial y Sierra Leona, como también en Malí, hay nuevas rutas. A Guinea Ecuatorial los cargamentos llegan en viaje directo desde Venezuela. Para Sierra Leona y Malí hay escala en Aruba. Lo certifican documentos de inteligencia de Estados Unidos y lo reafirman los estudios de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE) de Naciones Unidas, que desde 2009 advirtió que el 27% de la cocaína que se consumía en Europa llegaba por dicha vía. Y mientras la coca colombiana ingresa por el occidente, el oriente africano (Etiopía y Kenia) es la escala para la heroína que viaja de Asia a Europa.

Las rutas de la cocaína por África son más costosas y riesgosas, pues las redes criminales locales están lejos del control de los narcos de A. Latina. Pero ofrecen ventajas, además del puente al mercado europeo: el aumento del consumo en África, en donde ya hay laboratorios para procesar cocaína y heroína.

Desalentador panorama para un continente con democracias de baja densidad, prolongadas guerras, pobreza, corrupción y fronteras poco vigiladas. De hecho, ya están surgiendo narcobandas. El 12 de febrero pasado las autoridades nigerianas decomisaron 4,8 kilos de metanfetaminas y arrestaron a tres bolivianos en un laboratorio clandestino. Y meses antes del informe de la JIFE, la Guardia española decomisó seis avionetas y arsenal de guerra a una red de colombianos y europeos que llevaban droga a través de África.

Todos los grupos armados ilegales colombianos están vinculados con tráfico de drogas. Desde las nuevas bandas criminales, como el Erpac, pasando por las Farc (cuyo bloque Oriental tiene nexos con el cartel de Tijuana y su bloque Sur está asociado con el de Juárez), casi todos trabajan en alianza con mexicanos. Dicha relación se acentuó entre 2004 y 2006 a partir de las desmovilizaciones paramilitares y las guerras intestinas en el cartel del norte del Valle. Fue entonces cuando los narcos mexicanos optaron por enviar a Colombia comisionistas para garantizar la continuidad de su negocio, según apunta de nuevo la investigación de Arco Iris.

Con semejante panorama no es de extrañar que los narcos sigan teniendo inmensas ganancias, pese a que los países están cada vez más interesados en combatir la criminalidad, situación que se esforzaron por demostrar en abril los presidentes asistentes a la Cumbre de las Américas de Cartagena y que ratificaron ayer los ministros de Defensa en la Cumbre de Unasur, en la misma ciudad.

En este último encuentro se informó que la delincuencia organizada mueve 2,1 billones de dólares anuales —un 3,6% del Producto Interno Bruto (PIB) mundial— y que el lavado de activos en Suramérica lo que equivale a entre el 2 y el 5 del PIB mundial.

Y el negocio sigue renovándose. La misma DEA admite que hay una especie de reorientación en el mercado de las drogas de los carteles mexicanos, que están moviéndose hacia la producción de drogas sintéticas, las cuales les representan 6.000 veces más ingresos que la cocaína.

Por eso, más allá de la controversia política que suscitan las propuestas sobre la legalización de las drogas o el fortalecimiento del modelo de combate a las mismas, el narcotráfico sigue creciendo como desafío global y urge adoptar medidas para combatirlo. Es un flagelo que mueve US$14 billones al año. Un solo kilo de cocaína en EE.UU. vale $250 millones.

Y no hay que perder de vista que el negocio del tráfico de drogas es sólo un eslabón entre los ocho que integran la cadena del problema internacional de las drogas ilícitas, que pasa también por asuntos como el tráfico de drogas y la trata de personas.

Estas son las vías de exportación de drogas ilícitas a Europa y EE.UU. (infografías)

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