Un fallo en derecho para el Meridiano 82

La canciller María Ángela Holguín tiene una gran preocupación porque la Corte Internacional de La Haya pueda proferir un fallo “salomónico” en el litigio limítrofe entre Colombia y Nicaragua, que afectaría los límites marítimos en el Meridiano 82. Una salida que, aunque realista, puede causar una tormenta política.

Pero las decisiones “salomónicas” no necesariamente se refieren a repartir, sino más bien a decidir con sensatez y justicia.

Estamos seguros de que el fallo de la Corte de La Haya se hará en derecho. Lo contrario desvirtuaría las razones técnicas y diplomáticas que desde el siglo pasado el país ha defendido en cada escenario donde se nos ha llamado para dirimir un conflicto que ha sido desgastante.

Los colombianos debemos ser optimistas. Nuestra soberanía y nuestros antecedentes históricos son sólidos e irrefutables y no tienen vuelta atrás. Nicaragua es un país que durante su historia no ha respetado las decisiones internacionales y mucho menos los fallos proferidos por las cortes internacionales. Así lo demostró al desconocer el Tratado Esguerra-Bárcenas y pelear por territorios cedidos a Colombia a cambio de la Costa de Mosquitos.

Un fallo adverso sobre nuestros límites marinos afectaría la estabilidad de la región. Todos sabemos que las pretensiones de Nicaragua van más allá de la intención de hacerse con un área marítima que siempre ha estado salvaguardada por nuestra soberanía y que, de ser cambiada, terminaría convirtiéndose en una zona para la explotación petrolera, como lo ha querido hacer de manera subrepticia ese país al intentar abrir licitaciones para la exploración de hidrocarburos en aguas territoriales de Colombia.

Incluso, ello daría pie para que se desconociera la declaración proferida por la Unesco, en 2000, cuando declaró la zona en disputa como un “lugar de reserva de la biosfera”, libre de toda vulneración de explotación comercial, que Colombia ha respetado. Como colombianos no podemos ceder ni un centímetro de mar a los nicaragüenses. Y no le podemos mandar un mensaje de relajamiento a la Corte como si estuviéramos aceptando un fallo hasta ahora en proceso. Eso sería perder la guerra antes de iniciar la batalla.


*Alexandra Moreno Piraquive, presidenta de la Comisión Segunda del Senado.