Assange puede seguir luchando contra su extradición en Reino Unido

El Tribunal Superior de Londres dictaminó este lunes que el fundador de WikiLeaks, puede seguir luchando por una cuestión de "interés general".

El fundador de WikiLeaks, Julian Assange, fue autorizado el lunes a llevar a la máxima instancia judicial del Reino Unido su batalla legal para evitar la extradición a Suecia como sospechoso de cuatro delitos de agresión sexual.

Dos jueces del Tribunal Superior de Londres dictaminaron que el caso del experto informático australiano suscita una cuestión de "interés general" sobre la que la Corte Suprema debe pronunciarse "lo más rápidamente posible".

Aunque los jueces John Thomas y Duncan Ouseley no admitieron directamente el recurso, estimaron que la instancia máxima debe tener la última palabra en este caso que comenzó hace casi exactamente un año.

En consecuencia, los abogados de Assange podrán presentar su solicitud a la Corte Suprema, que sin embargo no está obligada a aceptar el recurso.

El creador de WikiLeaks, que asistió a la vista sobriamente vestido con abrigo gris y camisa blanca, se mostró satisfecho con el veredicto.

"Creo que es la decisión correcta y estoy agradecido", declaró Assange, de 40 años, en una improvisada rueda de prensa a la salida del tribunal.

"La larga lucha por la justicia para mí y otros continúa", agregó el ex hácker, que considera que una extradición sería "injusta e ilegal".

Su abogada, Gareth Peirce, explicó por su parte que la defensa dispone de 14 días para interponer una petición escrita ante la Corte Suprema, que podría ser la última carta de Assange.

Tres jueces de esa corte examinarán entonces el caso y decidirán si aceptan el recurso. "Si lo rechazan será el final del caso", agregó Peirce a la prensa después de la vista. La extradición se llevaría a cabo entonces en 10 días.

El mismo Tribunal Superior confirmó el 2 de noviembre la decisión tomada en febrero pasado por un juez de primera instancia que dictaminó que Assange era extraditable a Suecia, país que le reclama para interrogarlo como sospechoso de cuatro delitos de agresión sexual, entre ellos una violación.

Sus abogados argumentaron principalmente durante el juicio que no se puede extraditar a alguien que no ha sido acusado todavía formalmente de nada.

Assange niega haber cometido los delitos citados en la orden de detención europea emitida por las autoridades suecas, aunque admite haber mantenido relaciones consentidas con las dos mujeres denunciantes durante una estancia en Estocolmo en agosto de 2010.

Assange fue detenido el 7 de diciembre del año pasado en Londres en virtud de esa euroorden, y tras pasar nueve días encarcelado, se encuentra desde entonces en libertad condicional y vive prácticamente recluido en la mansión de un amigo situada en el campo a unos 200 km al este de la capital.

Su detención provocó grandes titulares porque coincidió con el comienzo de la difusión desde 2010 en su portal WikiLeaks y varios diarios de prestigio mundial de miles de cables confidenciales de la diplomacia norteamericana, después de dos primeras filtraciones de documentos secretos sobre las guerras de Irak y de Afganistán.

Desde entonces, sin embargo, Assange ha perdido numerosos apoyos y su página, WikiLeaks, está ahora amenazada de cierre debido al bloqueo financiero que le imponen desde hace meses varias multinacionales estadounidenses.

Tras casi dos meses de suspensión, la página especializada en filtraciones reanudó la semana pasada sus actividades lanzando una nueva campaña para denunciar la creciente industria mundial del espionaje.