Las pugnas por el poder en el Polo

Para la Embajada de EE.UU., el que Gustavo Petro llegara a dirigir el Polo Democrático llevaría a esta colectividad a su propio entierro.

En 2006, las opciones alternas al uribismo estuvieron bajo la lupa de EE.UU. En un cable fechado el 6 de enero de 2006, el encargado de negocios de la Embajada, Milton K. Drucker, elaboró un minucioso análisis del Polo Democrático y el Partido Liberal. Gustavo Petro, hoy compitiendo por la Alcaldía de Bogotá, protagonizó el cable. Para Drucker, el entonces senador era una figura para mirar con recelo: “Si Petro resulta como el próximo presidente del Polo, es posible que lo radicalice y arruine cualquier chance del partido de tener una influencia duradera en la política colombiana”. Y agregó que Petro era “extremadamente ambicioso”, más cercano al proyecto radical de Chávez y contrario a otros líderes de centro izquierda como Angelino Garzón, Lucho Garzón o Sergio Fajardo.

Para ese entonces, varios de los integrantes del Polo estaban en pugna por la dirección del partido. Entre ellos María Emma Mejía, quien terminó abandonándolo —según le habrían revelado líderes del Polo a la Embajada— no por convicción, como ella misma anunció, sino porque no había soportado que la colectividad eligiera a Petro para encabezar las listas del Senado. El alcalde de Bogotá en esas fechas, Lucho Garzón, movió cielo y tierra en su intento por bloquear el ascenso de Petro, anotó Drucker. Tres años más tarde, en mayo de 2009, Garzón se retiró del Polo para darles paso a sus propias aspiraciones presidenciales.

El liberalismo, por su parte, no tomaba al Polo como una amenaza seria. Así se lo dijo el expresidente César Gaviria a la Embajada, asegurando que el Polo era “demasiado extremo como para atrapar a la mayoría de los electores progresistas”. Los estadounidenses señalaron que lo más probable era que los liberales nombraran a Horacio Serpa como su candidato presidencial para la contienda de 2006 —como efectivamente ocurrió—, “a pesar de haber perdido dos veces y de sus malos resultados en las encuestas”. Indicaron también que con Rafael Pardo o Cecilia López los liberales tenían más chance de retar al uribismo.

Al final, lo ocurrido en 2006 correspondió con las predicciones de la Embajada, que había advertido que no quedar detrás de Uribe en las elecciones sería una derrota para el Partido Liberal y fortalecería al Polo. Ese año los liberales obtuvieron el 12% de los votos, superados por el Polo, que consiguió el 22%. Estados Unidos, sin embargo, no alcanzó a predecir que el Polo se fraccionaría de tal manera: Petro se retiró por el escándalo del carrusel de la contratación de la administración Moreno y Aurelio Suárez, el actual candidato del partido a la Alcaldía de Bogotá, es prácticamente invisible en las encuestas, alcanzando apenas un 0,2% en el último sondeo.