Las quejas del ministro

El funcionario pidió a la Embajada de Estados Unidos ayuda para que se aprobara el TLC con ese país. Plata aseguró que la no aprobación del acuerdo de libre comercio estaba afectando a Colombia.

En febrero de 2010 la economía colombiana apenas se reponía de las secuelas de la crisis diplomática con Venezuela. El Gobierno estaba en la búsqueda de nuevos socios comerciales que reactivaran su intercambio económico, sin embargo, un escollo se interponía en su camino: el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos, que después de cuatro años de discusión seguía sin aprobarse.

El entonces ministro de Comercio Exterior, Luis Guillermo Plata, se reunió con miembros de la Embajada estadounidense para expresar su molestia con esta situación y éstos, el 11 de febrero de ese año, enviaron un cable diplomático a Washington donde mencionaban todo lo ocurrido durante ese encuentro.

En el cable diplomático los funcionarios mencionan que el ministro Plata les dijo que la no aprobación del Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos estaba afectando las negociaciones con Canadá y la Unión Europea, así como que frustraba los esfuerzos de Colombia de integrarse a la economía mundial.

Plata les mencionó que estaba increíblemente frustrado con el hecho de que los problemas domésticos de Estados Unidos estuviesen perjudicando las relaciones económicas de Colombia con otros países. Agregó que había serios intentos de estrechar sus lazos comerciales con los países de Asía y la cuenca del Pacífico, pero que todos estos esfuerzos se veían frustrados por la negativa de los Estados Unidos de firmar el acuerdo de libre comercio.

El ministro les dijo a los funcionarios que entendía los problemas políticos que se estaban viviendo en Estados Unidos alrededor de la firma del TLC y aseguró que veía con buenos ojos la posición del presidente Obama; sin embargo, fue pesimista y afirmó que había una preocupación dentro del empresariado colombiano de que las afirmaciones del presidente estadounidense no fueran sino otra muestra más de “cuatro años de buenas intenciones y ningún progreso”.

Agregó que el tema de los derechos humanos y la violencia contra sindicalistas no había sido un problema al comienzo de las negociaciones con Canadá y la Unión Europea, pero que las afirmaciones de varios congresistas estadounidenses, acerca de que el TLC con Colombia no debía firmarse debido a que nuestro país no respetaba los derechos de los sindicalistas, habían cambiado esta situación y mencionó que esperaba que estos dos temas torpedearan el proceso de aprobación de los acuerdos de libre comercio con la Unión Europea y Canadá.

El funcionario, refiere el cable diplomático, aseguró que las aseveraciones de estos congresistas tenían desconcertados a los colombianos.

El mensaje de la Embajada refiere que Plata, literalmente, pidió que le ayudaran a Colombia a sacar adelante el TLC, al que se refirió como el “pivote central del comercio exterior colombiano”.

Asimismo, resalta que Plata se comprometió a seguir colaborando con todas las iniciativas y los proyectos de los Estados Unidos a los que, no obstante, veía como secundarios en comparación con el Tratado de Libre Comercio.

Más de un año después, el TLC con los Estados Unidos sigue sin aprobarse, aunque el camino hacia su firma parece haberse despejado.

Curiosamente, los acuerdos con la Unión Europea y Canadá ya se firmaron. Esta semana el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, confirmó que enviará al Congreso de ese país el Tratado para que vuelva a intentarse su aprobación.