Por: Juan Pablo Calvás

¡Abajo el matrimonio!

Mi propuesta es que le cedamos a la Iglesia (católica, evangélica o la que sea) el uso exclusivo del término "matrimonio" y así nos ahorramos el debate político-religioso sobre las uniones del mismo sexo.

“¿Unión solemne o matrimonio?” ese fue el tema del día que propuso La W el martes pasado para anticiparse a la discusión que esta semana debería haber dado el Congreso sobre la reglamentación de las uniones de parejas del mismo sexo. La pregunta de la emisora revela el trasfondo del asunto: a los conservadores les incomoda que su “matrimonio” sea invadido por esos seres de otro planeta llamados homosexuales y por eso prefieren ponerle un nombre alternativo, antes que aceptar la igualdad de condiciones para todos.

Pues bien, si no se puede igualar por lo alto, que se haga por lo bajo. Si la unión de parejas de mismo sexo no puede llamarse matrimonio (porque a los señores de la caverna les incomoda), entonces que ante la ley colombiana (no la de Dios) desaparezca la figura del matrimonio y que todo tipo de unión, sea homosexual u heterosexual, se llame unión solemne.

El cambio parece estético, pero en realidad nos ayudaría a ir construyendo una sociedad laica mucho más sólida, en donde los contratos legales se diferencien claramente de aquellos que se firman bajo alguna autoridad eclesiástica.

Si nos alejamos del concepto católico de matrimonio y la ley empieza a llamar a las uniones civiles de otra manera, nos sacudimos de ese tránsito fácil que hacen los opositores a la norma, interpretando la Constitución a punta de versículos de la Biblia y visiones limitadas de lo que pueden ser una familia y un hogar.

Si nos alejamos del concepto de matrimonio y se lo cedemos a las iglesias, veremos felices a los Monseñores y a los Pastores celebrando ceremonias de “matrimonio” entre sus feligreses sin temor de que ese “sagrado sacramento” se vaya a contaminar con presencias homoeróticas.

El asunto puede parecer un tanto descabellado, sin embargo, puede convertirse en una alternativa ante el momento histórico en que nos encontramos. Si el problema es el uso de una palabra, pues les regalamos su palabra, pero a cambio hagamos posible que Colombia sea un país al que no le quede grande ofrecerle garantías a todos gústenos o no.

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#PreguntaSuelta: ¿Y uno cómo hace para comprobar que de verdad los índices de pobreza en Colombia están bajando?

@colombiascopio 

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