Por: Cartas de los lectores

Al oído de los conjueces

Los conjueces que entran a definir la permanencia del gobernador de Caldas, Guido Echeverri Piedrahíta, sin ninguna duda tomarán el camino sabio de dejarlo seguir trabajando hasta el 31 de diciembre de 2015, ya que su esposa estuvo fue en calidad de encargada, no fue titular de la Secretaría de Hacienda de Manizales, cargo con alcance municipal.

Es bueno aclarar que en esos momentos la candidatura del doctor Guido no era oficial. Estaba en expectativas como en especulaciones en los mentideros.
Es de aclarar que la señora del gobernador, Ana María Jaramillo, en ningún momento ha ejercido la política. Siempre ha sido distinguida servidora pública de carácter técnico en las lides de la Hacienda pública.

La gobernación Echeverri debe seguir: los caldenses, amigos de la excelencia como de la eficiencia en la administración pública, esperamos con fe grande, rotunda y maravillosa que los conjueces dejen seguir al Guido Echeverri Piedrahíta en su calidad de gobernador de Caldas.

La demanda presentada contra su elección se encuentra con valiosos y trascendentales atenuantes. Fuera de ello, el Consejo de Estado entendió en toda su magnitud el viacrucis —asustador y aterrador— en que venía la dimensión institucional del departamento, por ello el empate que se presentó, cuya lectura va en el sentimiento de no poder llegar a tomar decisión que enrumbara al departamento, otra vez, cuesta abajo, cuando en 16 meses de gobernación Echeverri se le ha podido cambiar la trayectoria fatídica e infeliz que traía el departamento. El pragmatismo se impone. La justicia debe pensar en el interés general.
La dimensión institucional de Caldas no se merece la reversa.

Rogelio Vallejo Obando / Manizales.

La reina de los tulipanes

He visto con demasiada profusión las imágenes en todos nuestros medios, canales inclusive, de la parafernalia que se montó sobre la reina consorte Máxima (¿?). ¿A quién puede interesarle? Si aquí también tenemos varias reinas que nadie les hace una nota, científicas, escritoras, profesionales, docentes, profesoras, empleadas, las anónimas reinas del hogar que se levantan todos los días para ir a trabajar por un magro sueldo para sostener familias.

Roberto Rubén Sánchez / Buenos Aires.

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