Por: Roberto Esguerra Gutiérrez

Algo mejor, pero no bien

El informe Forensis 2011, del Instituto de Medicina Legal, sobre muertes violentas, ha sido muy comentado en estos días, especialmente porque el número de muertes violentas en Colombia disminuyó con respecto a 2010 al pasar de 29.922 a 28.996.

Sin duda una buena noticia, cuyo significado debe tomarse en contexto, pues la cifra del año pasado está 2.000 muertos por encima de la del 2008, que es la más baja de la última década.

Los homicidios son responsables de más de la mitad de las muertes violentas que ocurren en nuestro país y el año pasado alcanzaron la suma de 16.554, es decir 45 diarios. Esto representa una tasa de 35,95 por 100.000 habitantes, cifra cinco veces más alta que el promedio mundial, que según la UNODC (la Oficina de la Naciones Unidas para las Drogas y el Crimen) es 6,9, y más del doble que el promedio de las Américas, que es 16. Ni hablar de lo lejos que nos encontramos de Europa y Oceanía, que están entre 3 y 4 homicidios por 100.000 habitantes.

Tampoco nos va bien comparándonos con nuestros vecinos de Centro y Suramérica, en donde países como Argentina y Chile tienen cifras muy bajas (3,4 y 3,2 respectivamente), o Bolivia y Uruguay, con 8,9 y 6,1. También nos superan Brasil (21,0), Ecuador (18,2), Panamá (21,6) y Perú (5,2). Nos va menos mal que a unos pocos encabezados por Honduras, que tiene una cifra muy alta (91,6), Salvador (69,2) y Venezuela (49).

Los homicidios en Colombia afectan especialmente a personas entre los 20 y los 29 años, década en que ocurre 37% de los casos; los hombres son los más afectados, con 91%. En esa década los homicidios pueden ser la causa de muerte más común en los hombres colombianos, por encima de cualquier enfermedad, lo cual ocasiona una invaluable pérdida de años de vida saludable pues se trata de personas en plena productividad y comenzando sus vidas. Las armas de fuego son responsables de 77% de los homicidios, lo que en mi opinión justifica plenamente la prohibición al porte de armas.

Los accidentes de tráfico ocupan el segundo lugar como causa de muerte violenta, con 5.792 muertos en 2011; además ocasionaron 40.806 víctimas con lesiones no fatales. Llama la atención el número de motociclistas muertos, que representa 39% del total, lo cual no sorprende ante la explosión de motocicletas en el país y especialmente en las ciudades. En el mismo período 352 ciclistas perdieron la vida, lo que representa 6% de los muertos en accidentes de tráfico. Capítulo aparte merecen los asesinos borrachos que con sus vehículos ocasionan la muerte de miles de compatriotas: sólo en Bogotá en lo corrido del año 32 personas han perdido la vida por conductores borrachos que han ocasionado 117 accidentes. Muchos de ellos producen la muerte de más de una persona, por lo que estos homicidas deberían tener penas más severas en defensa de la sociedad.

Entre sábado y domingo ocurre 41% de las muertes por accidentes de tráfico y 37% de los homicidios. Teniendo en cuenta la afirmación de que más de la mitad de los homicidios en el mundo están relacionados con alguna adicción, es altamente probable que esta mayor incidencia tenga relación con el consumo de alcohol.

Debe destacarse lo completo y serio del informe Forensis, que además tiene una serie continua desde 1999, muy útil para el análisis y seguimiento de estos temas. A la vez es triste tener que admitir que en nuestro país, en algunos grupos de edad, sigue siendo más probable morir de muerte violenta que de muerte natural.

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