Por: Para serle franco

Andante Allegro Vivace

Está ubicado en la ciudad amurallada de Cartagena, en un local de dimensiones mínimas, con techo por fortuna bastante alto y con capacidad máxima para unos 20 clientes. Lo impresionante y casi imposible de creer es que la cocina de Andante Allegro Vivace sea de menos de dos metros cuadrados, que tengan siete empleados y, al preparar los pedidos de la clientela, ¡no huela a frituras hervores o comida! Podría ganar un premio internacional al ingenio en logística, pues el resultado final, además, es una comida estupenda.

La buena atención, su espacio pequeño, su amoblado y sus clásicos manteles a cuadros rojos y blancos lo convierten en un lugar muy acogedor, casi íntimo, para hablar sotto voce, reservado. Su contacto con el exterior de la calle es su puerta de entrada, la cual se convierte en la práctica en una pantalla de cine, para que los de adentro observen a quienes pasen y para que quienes pasen observen en la media luz del interior una película representada por las personas sentadas a la mesa disfrutando algo suculento. Por algo será que la mesa contigua a la puerta es la más solicitada.

Una entrada, que por su tamaño puede ser plato principal, es el calamar mediterráneo, con el molusco preparado completo, y no en los tradicionales anillos, acompañado por verdura al estilo italiano, rodajas asadas de calabacín o berenjena, el ají dulce costeño y pimentón. Un buen aplauso para este plato.

El filete de mero a la plancha, aromatizado con romero y salvia, frugal, en su punto de cocción, suave y delicioso. Otro aplauso.

En la cocina colombiana la verdura se asocia con zanahoria, habichuela o espinacas en preparaciones hervidas o salteadas sin mayor mérito. En la cocina italiana son otras, como el calabacín, la berenjena, la alcachofa o el pimentón, sazonados con yerbas para un resultado mucho más gustoso.

Una característica de la cocina de este restaurante de nombre dedicado a la música clásica es la de utilizar yerbas a la manera italiana, lo que brinda frescura, sabores y aromas muy gratos.

Los precios son quizás un poco altos, y si se quiere disfrutar de sus platos se debe ir sin afán y dispuesto a esperar buen tiempo, pero vale la pena.

Relación CLAP, calidad-local-atención-precio: Muy buena.

 

 

*Para serle franco Crítico de restaurantes

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