Necesidad de un diálogo territorial minero-energético

hace 48 mins
Por: Antonio Casale

Ángel Andrés Jiménez

Ángel Andrés Jiménez es un árbitro de fútbol base español; salta a la cancha a dirigir con una camiseta que tiene un aviso que dice “Respeto”.

Está convencido de que el fútbol, a pesar de las pasiones, puede estar ausente de insultos. Por eso, en su página de internet, www.deportesininsultos.com, detalla los puntos de su campaña de manera textual, así:

“Respeto a los valores del deporte. No es admisible, por ejemplo, que los jugadores traten de engañar al árbitro, pisando la propia dignidad, la del citado juez, la del público y la del rival, por no hablar del infame espejo en el que los jóvenes aprenden a mirarse. Así mismo, no podemos hacer ver a los chavales que vale todo con tal de ganar; el honor está por encima de la victoria. Es más, el honor es ya la victoria. El deporte debe ser sinónimo de educación y crecimiento.

Respeto a todas las personas que se dan cita en un encuentro deportivo. No podemos seguir pensando, por ejemplo, que el hecho de pagar una entrada da derecho a insultar a quien queramos. Tampoco son normales (quizá sí habituales, pero no normales) las imágenes de varios futbolistas rodeando al árbitro, e incluso gritando y empujándolo.

Respeto a la dificultad que supone la labor de quienes participan en el juego, comprendiendo que el error es parte de la propia naturaleza humana y de la vida, y presuponiendo siempre, por qué no, la buena voluntad de las personas. Si no solemos pensar que un jugador ha lanzado un penalti fuera a propósito, ¿por qué vamos a pensar que un árbitro se ha equivocado queriendo? Es conveniente inculcar a los jóvenes la grandeza de ponerse en la piel del otro. En definitiva, no creo que sea positivo seguir diciendo por los siglos de los siglos que ‘el fútbol es así’ y cosas por el estilo. Si queremos, el cambio puede ir sucediendo. Los jóvenes lo merecen y a todos nos vendría de perlas. Porque siempre viene bien avanzar hacia lo que es mejor, como hicieron nuestros antepasados cuando no tenían derecho al voto”.

Pues bien, personalidades del deporte español, como el seleccionador nacional de fútbol, Vicente del Bosque, y el tenista Rafael Nadal, han respaldado públicamente la iniciativa de Jiménez, que seguramente pasará inadvertida entre la masa, pero que genera admiración y reflexión entre quienes nos declaramos románticos del balón.

Por algo se empieza, y esa declaración de principios puede servir como punto de partida para que el fútbol sea escenario de paz y respeto por parte de quienes hacemos parte de esta locura colectiva. La campaña de Jiménez es un sencillo llamado a la cordura para jugadores, entrenadores, árbitros, hinchas y periodistas; porque todos, estoy seguro, hemos sido, aunque sea por una vez, unos irrespetuosos de la escala de valores que promete el fútbol. Y ese irrespeto, en últimas, es un insulto a la pelota, la misma que tanto decimos amar.

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