Publicidad
Juan David Correa Ulloa 15 Nov 2012 - 10:39 pm

Ojo a las hojas

Antes del boom

Juan David Correa Ulloa

Al comienzo casi ni se mencionaba. Quizá fue un redescubierto tardío. Pasó los últimos cinco años fumando decenas de cigarrillos y acostado en su cama de su apartamento de Madrid mientras escribía terribles historias que no dejaban cómodo a nadie. En vida poco quiso figurar.

Por: Juan David Correa Ulloa
insertar

Hace cincuenta años, dice la prensa, comenzó el Boom latinoamericano esa estrategia editorial que fue premiada con gran literatura. Grande, sí, y mucho. La de García Márquez –con La hojarasca, La mala hora y Los funerales de la mama grande--; la de Julio Cortázar –Final del juego, Bestiario, y Los premios mientras corregía en París el borrador de Rayuela publicada un año después--, de Carlos Fuentes con Aura, una bella nouvelle fantasmal y gótica, y La muerte de Artemio Cruz; la de Mario Vargas Llosa quien abrazaba su mundo, el de la Lima chata de La ciudad y los perros, y la de José Donoso quien ya había publicado Coronación.

Pero detrás de ellos, o tal vez delante, estaba Juan Carlos Onetti, un uruguayo que ya había publicado, a la fecha del inicio del boom, ocho libros pesimistas, coherentes, y únicos. El Pozo en 1939; Tierra de nadie en 1941; Para esta noche, en 1943; La vida breve en 1950; Los adioses en 1954; Para una tumba sin nombre en 1959, y El astillero en 1961, todas novelas cortas en las cuales trazó una geografía moderna, muy personal, y muy cercana a la de Faulkner; además de tres libros de cuentos: Un sueño realizado, de 1951; La cara de la desgracia, de 1960 y El infierno tan temido, de 1962 cuyo título se ha insertado en el imaginario de cientos de conversaciones en América Latina.

Onetti era un escritor muy consciente de su oficio; más que técnico, sus libros están llenos de aliento, de respiración, de un lenguaje que hace de sus personajes seres tristes que deambulan por las calles de Santa María. Hay mucha tela que cortar en su literatura y ninguno de los visibles del boom abjuró de él. Es, junto a Juan Rulfo, uno de los escritores con un aura casi sagrada en la literatura mundial. Todo esto lo consiguió creando atmósferas encerradas, como en El Pozo; amores imposibles, como en Los adioses –hay, en esta corta novela, a mi parecer, una correspondencia con Rayuela publicada en el 63--; un tropos propio, el de Santa María, que aparece en novelas como El astillero y Juntacadaveres, entre otras; y una contundencia con la metafísica de la existencia en relatos como “Bienvenido Bob”, un relato tan atroz que quien lo lea no quedará impune. Como con ninguna de sus obras.

  • Juan David Correa | Elespectador.com

inserte esta nota en su página
  • 0
  • 11
  • Enviar
  • Imprimir

Última hora

  • Maduro ordena revisar "todas las relaciones" de Venezuela con España

Lo más compartido

  • La mejor inventora del mundo es colombiana
  • Atlas científico de relaciones sexuales
  • El llanerito que conquistó al país con su 'Como no voy a decir'
11
Opiniones

Para opinar en esta nota usted debe ser un usuario registrado.
Regístrese o ingrese aquí

Opciones de visualización de opiniones

Seleccione la forma que prefiera para mostrar las opiniones y haga clic en «Guardar» para activar los cambios.
Opinión por:

NTCGRA

Sab, 11/17/2012 - 08:12
Excelente texto y pertinente reconocimientos al gran Onetti. Gracias y felicitaciones. Esta columna la incluimos, mediante enlace, en: http://ntc-narrativa.blogspot.com/2012_11_08_archive.html
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 01:32
Ante la pregunta falaz, el señor García Márquez declaraba en alguna ocasión, en ese tono de indolentes desentendidos que solían tener algunos escritores del boom, que la literatura para nada servía -aparte de para ganarse un nobel. En parte por eso, los Onetti y los Rulfos, tal vez como los Barba Jacob, caminaron por este mundo como fantasmas, bendecidos por una época (no por sus generaciones de ciudadanos latinoamericanos y sus hábitos de consumo) que los salvó de las luces fatuas de los empresarios editoriales contemporáneos y el becerro de oro de sus campañas de promoción.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 02:23
Pienso, entonces, que más allá de "utilidad" de la profesión se plantea una cuestión de fondo que, de acuerdo con lo que el subtexto de su columna, David, me permite especular: los judíos -la diáspora europea- plantearon la cuestión (¿dilema?) de repensar la Torá dentro el contexto de su destino secularizado. Es decir, la continua reflexión acerca de cómo entender el papel histórico de la comunidad judía a través de las generaciones insertadas en países y culturas distintas a las suyas.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 02:16
Ese excepcional ethos religioso que invariablemente se erigió como el primer gran problema al escribir historia (fijar posiciones historiográficas) o filosofía de la historia: más que una ocupación diletante de eruditos empapados de Ilustración, los dos grandes temas que exigían al escritor judío la ardua tarea de hallar una sólida solución a la aporía trazada por el carácter de irreconciliabilidad entre la teleología de la interpretación (talmúdica) de la historia y la cambiante hermenéutica de las sociedades profanas de occidente.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 02:13
Escritores como los reseñados parecen carecer –o no caber dentro de una- tradición estética interpretativa de la historia latinoamericana. Al menos parecen estar excluidos de una tradición literaria delimitada por una crítica (comercial) que no se molestado lo suficiente en ahondar más allá -bucear- las raices de dos décadas del boom, con el proposito de hacer una ambiciosa arqueología e intentar seguir la huella de un probable pathos, común a las gentes que han habitado el inabarcable territorio, entre el río Bravo y la Patagonia, empapado durante cinco siglos por la forzada inculturación de la espada y la cruz.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 01:54
Uno diría, que el boom tiene de todo menos de portavoz de una propia “conciencia talmúdica” que se atreva a proponer “líneas éticas de interpretación histórica” (cuál es la histórica matriz ética, común a las naciones latinas, donde se generan mitos fundadores, cosmovisiones e imperativos categóricos afines que, a pesar del supuesto obstáculo de la pluralidad étnica, constituyen nuestro propio Talmud continental con el cual atravesar el común destino histórico de nuestros pueblos), de una ambiciosa empresa social multiétnica, cuyo destino compartido ansía la voz de estos escritores que, en su momento, cuales raras avis, fungieron de profetas enmudecidos por la indolencia de sus coetáneos.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 01:46
En esta columna, su intención de rescate (de otros olvidados y geniales boomers) supondría algo más –creo yo- que la invitación al (re)encuentro del “libro que, tú como lector, estabas esperando; del libro que espera por ti”. Los hermeneutas del boom (al menos los pre-pagos de la industria editorial) acaso no hayan llegado a 'entusiasmarse' con el dispendioso proyecto de atar también los invisibles cabos sueltos, de tal modo, que se reúnan tanto los escritores desconocidos como a los premiados; a los íconos nacionales –a “los de mostrar”-.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 01:42
De estos desleídos talentos, inencasillables para una crítica puntualista que, en cambio, al propender por privilegiar los clichés exegéticos de lugar y fecha como suelo y clima inspiradores de literaturas soslayaron (aquí la tentación es decir que por culpa del egocéntrico éxito del boom) ese, por qué no, secular continuum histórico de cinco centurias; el ‘bajo continuo’ al que sin tal vez sin proponérselo ‘aportaron’ hombres como Rulfo y Onetti, mientras permanecían ajenos a la perspespectiva-esperanza del esnobista big bang de los 60’s. Puntales de una tradición menos presuntuosa o si se quiere, menos neurótica, menos condicionada por los inobjetables existencialismos de su tiempo.
Opinión por:

Enzo Mountain

Sab, 11/17/2012 - 01:34
Usted, David –su subtexto- hablaría, entonces, de ‘cronistas’ de un pathos hispanoamericano, levantados como voces que, hasta cierto punto, resistieron -o elaboraron de manera no colonial- las estéticas del nihilismo que por la época ungió de celebridad a los maestros europeos de las posguerras.
Opinión por:

jose chamiza

Vie, 11/16/2012 - 07:35
Que sea este un motivo para mencionar a un escritor que pocos recuerdan: Ciro Alegria, que no tiene nada que ver con el "boom", pero, a mi parecer es una de los grandes de América.
Opinión por:

Boyancio

Vie, 11/16/2012 - 03:22
Más sin embargo, señor relator de las letras latinas a lo boom, boom, boom, tengo que decirle una cosa que lo puede dejar en ascuas hasta la madrugada siguiente a la fecha misma: ahora, ha salido una entretención en la que una hace parte de su propia imaginación y disponibilidad de tiempo de acuerdo al grado de educación y sumisión religiosa...¡internet!. Tened, pués, el cuidado de no olvidar aquellos escritores entreverados en la vida quieta que habéis dejado de mencionar, sea por ignorancia, sea por falta de espacio, me refiero a las damas de las buenas letras como Gabriela Mistral, o Juana la Batata, que nos ha dejado el mejor libro de degustación criolla con el aroma de la fantasía triste de los esclavos y de los indígenas olvidados, odiados, y engañados por la gracia de Dios.
Publicidad
Publicidad

Suscripciones impreso

362

ejemplares

$312.000 POR UN AÑO
Ver versión Móvil
Ver versión de escritorio