Por: Antonio Casale

Aplausos para Falla y Giraldo

Estamos acostumbrados a magnificar los triunfos y exagerar las derrotas.

Desde el periodismo nos hemos convertido en implacables jueces de oficio de cuanto deportista colombiano compite. Para ello, desde cómodos sillones castigamos o aplaudimos los resultados sin detenernos a analizar la manera como se buscan, el entorno y las características de la disciplina.

Alguna vez Nadal, uno de los pocos que lo han ganado todo, pero también lo han perdido todo, dijo que la victoria y la derrota son circunstanciales, que lo importante es la manera como se trabaja el camino. El español tiene más autoridad que cualquiera de nosotros para enseñarnos que es más importante la trama que el mismo desenlace.

Para el caso del tenis colombiano, es bueno decir que nunca antes nuestro país había tenido dos raquetas entre los cien mejores, como es el caso de Santiago Giraldo y Alejandro Falla. Subestimarlos es calificarlos de fracasados porque regularmente pierden en primera o segunda ronda, pero es menester explicar que a los grandes torneos se consigue el cupo para participar a partir del escalafón.

Esto no es de un día, Giraldo y Falla llevan un buen tiempo compitiendo al más alto nivel. Cierto es que cuentan con un gran patrocinador, lo cual debería ser una constante en otros deportes y no un elemento de presión para su desarrollo. Lo de ellos es fortalecer su parte técnica, física y mental; saben cuáles son sus oportunidades de mejorar y trabajan para lograrlo.

No se trata de aplaudir porque sí a Falla y a Giraldo, pero tampoco de convertirse en jueces partiendo de los resultados. El ojo crítico del periodismo, necesario por demás, debe ser más profundo, debe partir del justo análisis del camino que recorren y debe estar alejado de la influencia del ego alterado como consecuencia de que un tenista decida no declarar más para un periodista, para lo cual está en todo su derecho.

Por mi parte aplaudo a Falla y a Giraldo, no sé si lleguen a ganar un torneo ATP de una categoría superior a los Challenger, que no son poca cosa, ojalá que sí, se lo merecen. Pero sé que con su trabajo están abriendo el camino, antes virgen, para que en unos años contemos no con dos tenistas entre los cien, sino con unos cuatro entre los 50. Para que Nadal existiera, fueron necesarios muchos españoles perdiendo partidos increíbles antes de Rafa, ellos eran sus héroes de infancia. Es tal vez esa la razón más importante por la cual lo de Falla y Giraldo no se puede menospreciar.

 

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