Las apuestas dicen Obama

El resultado de las encuestas es un empate técnico. Cualquiera puede ganar. Sin embargo Obama es claramente favorito cuando se pregunta “¿Quien cree usted que va a ganar?” Eso se ha traducido en las apuestas que dan ganador al Presidente que, por otra parte, ha hecho méritos para ser reelegido.

La elección presidencial en los Estados Unidos pocas veces ha estado tan apretada apenas a horas de la votación. Las encuestas dicen que la cosa está 48% Obama- 48% Romney en términos de votos, aunque con una leve ventaja para el presidente en el Colegio Electoral, para alcanzar la cifra mágica de 270 delegados que se necesitan. Cualquier variación en Carolina del Norte, Virginia, Florida, New Hampshire, Iowa, Ohio, Nevada y Colorado, en el último momento puede cambiar la elección. Como ejemplo Romney gana en las encuestas en Florida por un escaso 1%(29 votos electorales) y pierde en Ohio por 2%(18).Sobre un total de 538 votos Obama parece tener asegurados 201 y Romney 191, mientras 146 están muy apretados.

La campaña ha estado signada por las malas cifras de la economía que han mostrado un ligero repunte, favorable a Obama, en el último trimestre cuando mostraron un crecimiento del PIB de 2.0, el cual no es todavía suficiente para reducir la cifra de 12 millones de desempleados, aunque la cifra de desempleo en octubre, 7.9%, fue la segunda más baja desde 2009 y el sector privado creara, en el último mes, 170.000 nuevos puestos de trabajo. Todo parece indicar que en un entorno mundial recesivo, la economía norteamericana se encuentra saliendo del hueco gracias a las políticas de Obama, pero ni siquiera la comparación con las malas cifras de Europa han sido argumento suficiente para convencer a muchos votantes de la difícil situación que heredó. Tampoco parecen recordar que fue la falta de regulación promovida en los gobiernos Bush, la que permitió la crisis de la burbuja, responsable de casi todo lo negativo que hoy ocurre con la economía. Un Romney que no se muestra tan radical, se ha encargado de impulsar esas formas de amnesia.

También se ha querido extender la idea según la cual el presidente no tiene mucho para mostrar de su primer mandato, como si no fuera suficiente evitar otra gran depresión de características mundiales, lograr la reforma a la salud ampliando su cobertura, crear, en un escenario recesivo, más de cinco millones de nuevos empleos y reglamentar la igualdad salarial entre sexos. Pero el asunto no trata solamente de lo que hizo si no de lo que hubiese ocurrido si no lo hace.

El juego sucio no ha estado ausente en esta reñida campaña: Donald Trump, promotor de Romney, anticipó una “noticia excepcional” que, supuestamente, “acabaría” con Obama, la cual resultó un refrito de las denuncias sobre su lugar de nacimiento; Un diario “presentó” cifras según las cuales de tres millones de empleos creados, dos correspondían a nuevos inmigrantes, y, finalmente, se extendió el rumor según el cual las empresas automotrices, que en realidad fueron salvadas por Obama, trasladarían sus producciones a China, afirmación desmentida de inmediato por los responsables de esas empresas. “Calumniad, calumniad, que de la calumnia algo queda” dicen, parodiando a Voltaire, los malos políticos en Latinoamérica. En Estados Unidos pasa algo parecido, por cuenta de malos políticos Republicanos. El mismo Romney hace constantemente afirmaciones que luego contradice, como cuando afirma que “los Estados Unidos han perdido los empleos por las políticas de Obama”, para luego decir que es por “las trampas cambiarias de China”, país a donde muchos empresarios, como él, han desplazado sus inversiones.

Lo que está en juego no es solamente el gobierno de los Estados Unidos. Será determinante para el mundo, comenzando por Europa donde el Estado de Bienestar ha sido fuertemente cuestionado y, prácticamente desmontado o a punto de serlo, en medio de la crisis fiscal de los gobiernos. Un triunfo de Obama será un espaldarazo al papel de los gobiernos como promotores de la economía, el empleo y la reducción de los desequilibrios. Si gana Romney ocurrirá lo contrario y los Estados Unidos quedarán expuestos a repetir crisis como la de 2008.Ni hablar de los efectos fiscales que tendrían las propuestas de Romney o su impacto en la clase media y los más pobres. El interés individual, es cierto, es el motor de nuestras sociedades, pero sin reglas ni Estados sólidos, ese mismo interés no puede ser garantizado. Es el fundamento del Estado Liberal.

Ante la dificultad de utilizar, en este caso, las encuestas, como se señaló arriba, para predecir un resultado, queda la herramienta del sentido común social y, un poco, el albur que expresan las apuestas. Estas arrojan 66-34 a favor de Obama. Esperemos que esa cifra se exprese en el colegio electoral.

@herejesyluis

P.D: Ha dicho el señor Romney que Obama sabe poco de negocios. Probablemente tenga razón. Si usted necesita generar utilidades en su portafolio de inversiones, puede escoger a Romney, pero si se trata de elegir un presidente, no dude en hacerlo por Obama.

Buscar columnista