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Nicolás Rodriguez 3 Mayo 2013 - 11:00 pm

En aras de alguna paz

Nicolás Rodriguez

Ahora mismo ocurren cosas muy particulares con los militares.

Por: Nicolás Rodriguez
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Por un lado, se sabe que el Gobierno se la jugó a fondo por un fuero militar criticado por la comunidad internacional, las agencias defensoras de derechos humanos y las propias víctimas que suponíamos la bandera de la administración Santos.

Se han hecho denuncias acerca de lo bien que se la pasan algunos de los militares implicados en graves atrocidades, detenidos todos en perpetua parranda dominguera, por allá en Tolemaida.

Y se especula acerca de los atentados contra la integridad física de uno de los periodistas de la revista Semana, quien habría osado ya no sólo hacerle seguimiento a lo de la cárcel-balneario, sino proseguir con otras investigaciones que prometen escándalo.

Es tal la frustración ante el poderío de intimidación de las fuerzas oficiales (Policía incluida), que a manera de reacción ante el atentado del que fue objeto Ricardo Calderón, varios periodistas han hecho explícito que sus desmanes y corrupción son el tema de denuncia que más miedo genera.

Y todo lo anterior barnizado en unos altísimos índices de popularidad para las Fuerzas Militares, pues la opinión pública, con legítimas razones, les está profundamente agradecida por sus sacrificios en la guerra que se libra en el país.

Así está la situación. Ni la justicia se mueve, ni la opinión pública las cobra. De vez en cuando, como con los falsos positivos, alguien salva patria. “Si la mitad de los que estamos acá condenados hablara cómo ha sido la historia de la guerra en este país, muchos coroneles e incluso generales acabarían acá presos con nosotros”, explica un entrevistado en los especiales de Semana sobre Tolemaida. Y entonces suenan las balas.

De la paz almibarada que todos aprendimos a identificar con el blanco de las palomas, en tiempos de Belisario Betancur, es claro que hemos transitado a un sapo grisáceo, que además toca tragarse.

 

  • Nicolás Rodríguez | Elespectador.com

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