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Juan David Ochoa 22 Feb 2013 - 11:00 pm

Arte en la desgracia

Juan David Ochoa

Michael Haneke vuelve a demostrar su virtuosismo brutal en su reciente película, Amor. Una continua descarga de dolor lacerante y ascendente, una inmersión Dostoievskiana a los suburbios del hombre.

Por: Juan David Ochoa

Ya lo había hecho en su trabajo anterior, la cinta blanca (palma de oro-2009), esa metáfora insufrible de la decadencia en que los hombres dejan entrever las garras del instinto entre los diálogos más tenues. Su frialdad, directa y excesivamente real en las temáticas más duras, lo convierten en uno de los pocos exponentes de las altas atmosferas del dramatismo. Exótica especie en la frivolidad universal.

Haneke revela la herencia de una estirpe que ha intentado penetrar las catacumbas del hombre hasta sus ínfimas perturbaciones, hasta los últimos temblores de la angustia y la zozobra. Lo hizo Esquilo, fundando la atención a la tragedia y a sus rutas, lo hizo Sófocles, lanzando a Edipo hasta impregnar la percepción inaugural del psicoanálisis, lo continuaron los monjes medievales en la sombra criminal del dogmatismo, cuando el calor de la desgracia crepitaba bajo el coro agónico de los herejes, y en secreto redactaban la cantata que después resonaría entre los bombos de Carl Orff, Carmina Burana (el pesimismo aprisionado entre la rueda del destino). Lo agigantó la pluma atemporal de William Shakespeare, cuando le daba esta respuesta al rey Macbeth después de la noticia del suicidio de su concubina, la retorcida lady ... “la vida no es más que una sombra que pasa, un pobre cómico que se agita y que tiembla una hora en la escena, y después no se escucha más. Es una historia llena de sonido y de furia, contada por un idiota, y que no significa nada”.

Pero fue un oscuro y trágico ruso quien rompería otras fronteras del espíritu. Desde el infierno propio de la ludopatía y la epilepsia, y desde el juicio por traición que lo llevó a la infamia de Siberia entre asesinos, Dostoievski percibió los intersticios de la humanidad en sus incendios, sus cámaras secretas de tortura entre la fe y los látigos de la razón, entre el suicidio y la esperanza, entre las últimas ambivalencias de la intriga. Toca la atmosfera inefable del dolor hasta que sólo, por medio del instinto y la sospecha, percibimos a la especie perdida en el naufragio del azar y sus azotes.

Así transcurren los personajes de una obra con título hiriente, Amor. Son destruidos levemente por la furia del tiempo hasta que el lazo filial de la sobrevivencia los asfixia. Es el agobio de las cámaras en el registro glacial de la catástrofe sin concesiones a los nervios, sin privilegios al respiro, no hay intervalos de moral o patetismo o vaguedad. Cuando los créditos ascienden a la franja superior de la pantalla, reconocemos la crudeza que el lenguaje siempre oculta para no estallar desde la histeria de la sangre, y confirmamos la máxima de Kant desde la sombra de la percepción, “ lo sublime es lo terrible contemplado desde un lugar seguro”.

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Gildán Brunesky

Sab, 02/23/2013 - 22:01
A mí me pareció desesperante; me aburrí, porque al igual que en una película de acción es solo cuestión de tiempo esperar el sonido de la próxima bala, en esta pasaba una sucesión interminable de padeceres. Al final sentí un gran alivio, y llegué a creer que lo que el director quiso fue exactamente eso, desesperar al público para que pudiera sentir la fuerza del final
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tlazllama

Sab, 02/23/2013 - 17:45
yo no vivo en Colombia... Siempre que voy me toca escuchar la retaila de los colombianos que viven en Colombia sobre lo bien que marcha el país... y ratatatá y ratatá... Y no sé porque el tiempo siempre termina quitandoles la razón... Esa pelicula se vio el año en el resto del mundo... y es lamentable que las carteleras de Colombia y la televisión colombiana se mantenga llena de latas... Mejor dicho, las peliculas de las que estamos hablando en el resto del mundo son las peliculas de las cuales Colombia como mayoría --exceptúo algunos buenos gomosos-- estará comentando y viendo el año entrante... Plop... seguiremos en el tercer piso...
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enirdo

Sab, 02/23/2013 - 14:51
Una buena invitación no solo a ver la película, sino a leer, escuchar y observar las referencias que pone Juan David Ochoa. Gracias, iré a verla. PD: Sarcher, si no se da cuenta que esto NO es una crítica de cine, sino una columna de opinión, está MFDT.
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 15:21
Pues bueno, es una columna de opinión, ridícula hasta las ganas de vomitar.
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D. Pots

Sab, 02/23/2013 - 14:08
Muy buena crítica Juan David, muy buenas referencias históricas como argumento de la herencia de Haneke, y por favor, si usted lee los comentarios de este foro, no lea el comentario anterior, se nota que el señor Sarcher le tiene envidia. Que idiota puede ser la gente en estos foros. Según la crítica alta, señor Sarcher, Amor es la mejor película hasta ahora de toda su carrera
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 15:20
A mí me gustó más La Pianista, son cuestiones de gustos, punto. Y si tuviera que decir qué es lo que más me ha gustado de lo que he visto y que está nominado a los Oscar de este año, diría que el documental "Searching for Sugar Man", sobre todo por descubrir a un músico MARAVILLOSO. Y qué envidia le voy a tener al columnista, si hasta hoy leo por primera vez. "Amor" no es mala, pero la crítica -así digan que esta columna no es una crítica- es exageradísima, tampoco es pa´tanto.
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 10:28
Es la crítica más rebuscada y ridícula que he le leído de Amor. Sí, la película es buena, sobre todo por las actuaciones de los protagonistas que es impresionante, pero no me pareció tan "dura" como la venden. De las películas de Haneke mi preferida es La Pianista.
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 16:59
Ojo, que "Las sesiones" está llena de clichés gringos, y tiene muchas bobadas, pero la la vida del tipo sí es jodidísima.
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 16:42
Más jodida la vida del protagonista de "Las sesiones" (historia real), que dependió desde niño hasta de un pulmón mecánico para respirar (no se movía del cuello para abajo). Esa película vale la pena verla y es mucho más dura que Amor, aunque contada de tan buena manera que no parece tan terrible.
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Sarcher

Sab, 02/23/2013 - 16:37
Amor es la historia de la recta final de una pareja con muchos años de casados, con un nivel cultural y estándar de vida más alto que la media de los parisinos (no es sino ver el apartamento, y si Ud. conoce París y gente que vive allí sabrá que los protagonistas no son ningunos "pata en el suelo"). A Ella se le jode la salud -obvio, no son unos niños-, pero son cosas NATURALES DE LA VIDA Y DE LA EDAD. Tienen para pagar enfermera, mercado, medicamentos, etc. Sí, es duro, pero obedece a un proceso natural de la vida, punto. No es tan trágico como lo pinta el columnista con frases ridículas como: "Cuando los créditos ascienden a la franja superior de la pantalla, reconocemos la crudeza que el lenguaje siempre oculta para no estallar desde la histeria de la sangre".
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D. Pots

Sab, 02/23/2013 - 15:46
No es exagerada ni ridícula, el columnista no está diciendo lo que es, sino lo que no es, la película no es patética, ni ridícula, ni sentimentaloide, eso es lo que está diciendo soportando su opinión en el contexto histórico del tratamiento del drama. Aprenda a criticar con fundamentos, usted alimenta toda la caterva de trols estúpidos que hablan por hablar, madure
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