Por: Uriel Ortiz Soto
Comunidad y desarrollo

Asamblea Constituyente agrava situación en Venezuela

Es un exabrupto querer convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, contra más del 80 % de la voluntad popular.

Los hermanos venezolanos, y en esto los debemos acompañar, lo que quieren es que el estúpido y tirano de Maduro renuncie y abandone cuanto antes el poder, puesto que tiene el pueblo acribillado por las Fuerzas Militares, que si tuvieran un tris de vergüenza, de conciencia y de profesionalismo no se presentarían más para semejante magnicidio, que vienen cumpliendo contra el indefenso pueblo, que está pasando hambre y toda clase de necesidades.

Hay que aceptar que el parlamento elegido a finales del mes de diciembre del 2015, junto con las fuerzas opositoras, del MUD y otros movimientos, ha cumplido labor heroica; han creado conciencia nacional e internacional, para mostrar al mundo las atrocidades que desde hace ya casi cuatro años viene cometiendo el tirano y corrupto de Nicolás Maduro con su pueblo.

Nuestros hermanos venezolanos no resisten más tiranía y desgobierno, hay un desabastecimiento casi que total en todos los órdenes para satisfacer las más elementales necesidades del diario convivir, los hospitales y demás albergues de enfermos se encuentran en crisis, las drogas son tan escasas que de nuestro país se han enviado varias remesas.

Las amas de casa para proveerse de artículos de primera necesidad tienen que hacer largas colas hasta de cuatro horas, cuando han logrado llegar al sitio de compra los productos están agotados, teniendo que regresar a sus casas con el canasto vacío.  

La inseguridad es el pan de cada día, las mismas fuerzas adeptas al presidente Maduro propinan golpes de desalojo a los opositores del Gobierno, les expropian sus bienes y muchas veces son sometidos a tratos tan crueles que los ciudadanos en aras de preservar sus vidas y la de sus familias prefieren abandonar sus propiedades y salir del país.

Para que una Asamblea Constituyente sea viable, posible y creíble, se requiere que el Gobierno que la convoca tenga credibilidad y viabilidad constitucional, lamentablemente para el caso de Venezuela con el presidente Maduro no existen estas dos circunstancias, empezando porque no es nada serio con los compromisos adquiridos.

Hasta el papa Francisco fue víctima de sus payasadas, cuando hace unos meses bondadosamente envío a un delegado para que interviniera en la comisión de diálogo que se creó con participación de las fuerzas opositoras, resultando a la postre un rotundo fracaso, puesto que Maduro al ver que lo estaban acorralando con verdades irrefutables, finalmente, como es su costumbre, la desconoció totalmente en forma cobarde y altanera.

El presidente Maduro ha cometido tantos errores como gobernante que hasta sus arreos dictatoriales lo tienen enredado, no ha podido asimilar que la Revolución Bolivariana, propuesta inicialmente por su antecesor Hugo Chávez Frías, resultó un rotundo fracaso, puesto que chocó con casi 200 años de vida republicana y democrática de nuestra hermana República de Venezuela.

Maduro quiere perpetuarse en el poder así sea a costa de la vida, salud y el bienestar de su pueblo, de esto tenemos que ser conscientes todos los habitantes de los países circunvecinos, especialmente  Colombia, que lo único que nos separa es la zona fronteriza, somos dos países entrañablemente hermanos, nacidos en la misma cuna de libertad bolivariana, con una misma idiosincrasia, costumbres y un mismo idioma, somos como dos familias que estamos emparentadas entre sí, por donde miremos corre sangre colombo- venezolana.

Considero que la Asamblea Constituyente que propone el Gobierno no llegará a realizarse, puesto que el pueblo no quiere soportar más ultrajes del señor Maduro, que sin ninguna preparación asumió el poder y creyó que lo iba a lograr como su antecesor, pero resulta que está tan equivocado, tiene a todo el mundo encima y el único camino que le queda es convocar cuanto antes a elecciones o preferiblemente su renuncia irrevocable.

Es prudente que las Fuerzas Militares de Venezuela recapaciten y no sostengan más todo este martirologio contra el noble pueblo de Venezuela, puesto que, de continuar haciéndolo, la historia les pasará cuenta de cobro y serán para las presentes y futuras generaciones todos unos esbirros y sátrapas, que obstaculizaron con el poder de las armas la vida democrática de un pueblo rico en virtudes y con inmensos recursos naturales.

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