Por: Hernando Roa Suárez

"Así lo vivimos"

Ahora es un tiempo propicio para formar estadistas comprometidos en construir democracias desarrolladas, equitativas y en paz.

El texto del que nos vamos a ocupar ha sido elaborado por Ricardo Lagos, uno de los más importantes políticos latinoamericanos en el intervalo 1970-2010. Su contenido se me presenta aleccionante para orientar la formación y el carácter de futuros estadistas, con perspectiva democrática y alta dirección en política. El libro fue preparado cuidadosamente con la colaboración de Blake Hounshell y Elizabeth Dickinson, para facilitar el proceso de comunicación entre el autor y sus lectores, contextualizando los procesos mundiales, latinoamericanos y chilenos. De esta manera, comprendemos mejor la complejidad dentro de la que el autor ha cristalizado sus realizaciones sustantivas.

Son nueve capítulos complementados con el prólogo de Bill Clinton y un epílogo, diseñados para alcanzar una lectura ágil sobre un tema significante: “el poder de un pueblo que creyó en la democracia; una democracia justa, igualitaria, respetuosa y basada en la verdad”. La publicación contiene  aleccionantes verdades históricas de nuestros procesos políticos. Por ejemplo: las pruebas sobre la intervención norteamericana para derrocar al Presidente Allende.

“Así lo vivimos”, porque se trata de presentar la evolución chilena donde se llevó a cabo una labor colectiva de toma de conciencia y prácticas en torno a la factibilidad de derrotar la dictadura caudillista, por la democracia y la paz. Es el testimonio de un estadista que,  pensando en las generaciones futuras,  deja por escrito su magnífica lectura de una época tormentosa para América Latina y Chile. 

La construcción de la obra sirve también, para conocer -en términos contemporáneos y de cara a la realidad- la íntima relación entre economía y política; por eso es por lo que, hoy como ayer, las grandes decisiones políticas conllevan implicaciones económicas y a la inversa. En nuestros días, existen serios criterios de economistas y cientistas sociales que demuestran la inoperancia del modelo neoliberal –si se trata de impulsar la equidad y la construcción de la paz entre nosotros-. Ricardo Lagos  estudió esta situación y lo aprendió en la práctica, como docto en economía, responsable funcionario internacional, ministro de Estado y Presidente de la República.

El análisis de las políticas públicas, adelantadas por los Chicago Boys, durante el gobierno de Pinochet, nos probó, después de diez años de su implementación, que el modelo neoliberal no es alternativa viable para enfrentar los problemas estructurales latinoamericanos y, específicamente, el chileno, en el periodo 1973-1983. Este criterio es la verificación empírica de múltiples casos que han ocurrido en América Latina y también en Colombia, entre 1990 y 2010. Si de veras los colombianos conscientes nos comprometemos con la construcción de la paz, concebida como ausencia de violencia abierta y estructural, debemos repensar incisivamente el contenido de la reflexión anterior. 

Para los investigadores de la historia de Colombia, en el intervalo 2002-2010 y los estudiantes de ciencia política, -mas no solo para ellos- me inclino pensar que el contenido del libro les puede indicar caminos para acercarse a entender -al más alto nivel y con claridad- diferencias sustantivas entre los buscadores de poder, psicopatologizados por el mismo, y que siguen abusando de la ignorancia política de los sectores mayoritarios colombianos, y los auténticos demócratas que respaldan con su palabra y con sus obras, los grandes compromisos que conlleva ejercer el poder con sentido de grandeza y responsabilidad histórico-política, en una Nación como la nuestra, signada por la inequidad y las violencias. ¿No será de gran utilidad ahora, estudiar los pasos que, en materia educativa, impulsó Ricardo Lagos, como ministro de educación del Presidente Aylwin? ¿Por qué no organizar entre nosotros buenos gobiernos profundizando la institucionalidad democrática, impulsando el desarrollo económico y promoviendo la igualdad social?

Leyendo el libro con cuidado, nos podemos acercar a la complejidad de lo que fue el proceso de formación del Presidente Lagos, acompañado de profesores y colegas, altamente calificados. Así pues, su comprensión es de gran utilidad para los latinoamericanos que estamos invitados a fortalecer la democracia participativa y a crear espacios culturales y educativos que permitan el surgimiento de nuevos liderazgos políticos -ni populistas ni caudillistas- sino democráticos. roasuarez@yahoo.com

Felicitaciones a Cecilia Orozco y a Mauricio García,  por sus Premios Simón Bolívar, 2012.

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