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Mauricio Rubio 16 Ene 2013 - 11:00 pm

Avatares del matrimonio

Mauricio Rubio

La semana anterior se cumplió un año más del nacimiento de Simone de Beauvoir, influyente pensadora del siglo XX. En El segundo sexo sus ataques contra esa “institución originalmente pervertida” son contundentes.

Por: Mauricio Rubio
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“El drama del matrimonio no es que deje de asegurarle a la mujer la felicidad que le promete, sino que la mutila … Dos individuos que se detestan y no pueden vivir el uno sin el otro no mantienen la más sincera de las relaciones humanas, ni la más emocionante, sino la más patética … Esa compleja mezcla de apego, resentimiento, odio, resignación, pereza, hipocresía, llamada amor conyugal sólo se puede respetar porque sirve de coartada”.

Simone tenía 21 años cuando Jean Paul Sartre le propuso matrimonio. Al negarse rotundamente, el filósofo reviró con un Pacto de Polifidelidad, basado en su teoría de los amores contingentes, que ella aceptó y él posteriormente manipuló a su antojo. Años después, cuando la Beauvoir estuvo perdidamente enamorada del escritor norteamericano Nelson Algren, Sartre se interpuso aferrándose al bizarro acuerdo.

El romance con Algren surgió en parte como represalia a un affaire de Sartre con Dolores Vanetti Ehreinreich, una mujer siete años menor que lo enamoró de tal manera que le impidió trabajar por varios meses. Por solicitud de Sartre, Simone voló a Nueva York para encontrar a su rival y en ese viaje conoció al novelista en Chicago. La misma noche del encuentro se acostaron; fue amor a primera vista, un flechazo devastador y para la Beauvoir un quiebre en sus relaciones sexuales con hombres.

Algren quería que ella rompiera su tormentosa relación con Sartre para casarse y tener hijos. La Beauvoir, enamorada como nunca pero también misteriosamente dependiente del filósofo, le pidió a Algren que tuviera más amantes, que se casara con otra, que se convirtiera en su segundo amor esencial. Él no transigió y perdió el forcejeo. “No podría amarte más, desearte más, no podrías hacerme más falta … pero Sartre me necesita” le escribió Simone a su “esposo amado”.

Según la historiadora Elizabeth Abbott, “fue la perplejidad en cuanto a la naturaleza de sus relaciones con Sartre y Algren lo que inspiró a Simone su decisión de explorar la esencia de la condición femenina, para poder comprender su propia condición” y, supuestamente, el vínculo matrimonial. 

Tras su publicación, Algren le hizo críticas devastadoras al Segundo Sexo. No salía de su asombro preguntándose cómo ella había podido brincar tan tranquilamente del terreno personal a la filosofía de género. Para este conocedor íntimo de la Beauvoir, el libro era “un testimonio tan sesgado por su contenido autobiográfico que es posible que los problemas individuales de la misma autora hayan ganado una importancia exagerada en su reflexión sobre la feminidad”.

Difícil entender cómo una doctrina anti-conyugal visceral e inspirada por dilemas amorosos personales sobrevivió varias décadas. No menos insólita resulta la reciente voltereta de intelectuales y feministas en defensa del matrimonio para todos, esa misma institución tan despreciada en su momento por una gurú como la Beauvoir.

(*) Referencias: http://leves-desacuerdos-feminismo.blogspot.fr/2013/01/avatares-del-matrimonio.html

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