Por: Gonzalo Silva Rivas

Balance regional

América Latina consolida su presencia en los portafolios de inversión de las principales y reconocidas cadenas hoteleras y ratifica el interesante período por el que atraviesa la región.

Su retrasada infraestructura hotelera se refresca y la construcción de nuevas unidades crece por encima del promedio mundial. De ahí que resulte ser una atractiva apuesta para los inversionistas, a quienes les colma expectativas pero además calma inquietudes con respecto al enfriamiento de las economías desarrolladas.

Cadenas como Hyatt, Marriott, Hilton, Accor, Ibis, Riu, Sonesta, Iberostar, NH, Be Live, Kempinski, IHG, Pestana, Hotusa, Nikko y Jones Lang, entre otras, aceleran su proceso de expansión y sus marcas se vuelven familiares en las grandes capitales y ciudades del continente. Desde el río Bravo hasta la Patagonia son múltiples sus oportunidades de crecimiento dadas las buenas perspectivas económicas y la creciente demanda de viajeros, especialmente de negocios, panorama que facilita la diversificación de la oferta de servicios y tarifas. Latinoamérica recibe más de 60 millones de turistas internacionales al año.

El principal motor inversionista se localiza en Brasil, obligado punto de referencia para los próximos cuatro años por su organización de la Copa Mundial de Fútbol 2014 y de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de 2016. El área metropolitana de Río dispone de 39.000 habitaciones, que ampliará con 9.000 propuestas para los dos megaeventos deportivos en los que se espera la visita de un millón de turistas extranjeros. No en vano la consultora Jones Lang LaSalle Hotels califica a los brasileños como los hoteles más rentables de América Latina.

Segundo en el ranquin de inversiones se ubica México, la potencia turística regional, cuyos problemas de seguridad no han puesto límites para seguir atrayendo altos flujos de viajeros. Colombia, como se refirió en las pasadas Notas, pellizca este inmejorable momento, posicionándose en lugar de privilegio dentro del boom inversionista. Su crecimiento de los últimos años suma más de 20.000 habitaciones, concentradas gran parte en Bogotá.

Del cuarto lugar del escalafón hacia abajo se mueven Perú, Chile, Argentina y Panamá, que también le apuntan a una audaz ampliación de su infraestructura hotelera, mientras, al fondo, países pequeños como Uruguay, Honduras y Costa Rica caminan a la zaga con inversiones de menor cuantía pero estratégicas para sus economías. Todo un balance regional positivo tanto en cantidad como en calidad.

 

*Gonzalo Silva Rivas

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