Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Banco mundial y ganadería

Desde hace algo más de diez años, con recursos del Fondo para el Medio Ambiente Global (GEF), el Banco Mundial apoya actividades de reconversión ganadera y busca transformar praderas degradadas de baja productividad en sistemas silvopastoriles para uso ganadero.

Esto significa introducir árboles en las zonas de pastaje, generar cercas vivas para dividir potreros y sembrar árboles forrajeros cuyas hojas sirven de alimento al ganado. El proyecto del Banco Mundial, inicialmente diseñado y ejecutado en Colombia, Nicaragua y Costa Rica, tenía como objetivo demostrar al GEF que era posible hacer una ganadería amigable con el medio ambiente, recuperar la presencia de biodiversidad en las fincas, mejorar la calidad del agua evitando la presencia de ganado junto a los ríos, fijar CO2 por el crecimiento de los árboles en los potreros, disminuir las emisiones de metano que genera la ganadería, sembrar cercas vivas para proteger del viento a los potreros , y, lo más importante, aumentar la productividad en la finca ganadera para beneficio del productor. Se trataba de hacer evidente que los famosos proyectos de desarrollo sostenible sí existen.

Dado que en Colombia hay cerca de 40 millones de hectáreas en ganadería, este proyecto piloto y experimental era muy relevante. En aquel entonces, como miembro del Banco Mundial, tuve la oportunidad de vincularme a su formulación y percibir la desconfianza que en el banco y en el mismo GEF generaba la propuesta de trabajar en la búsqueda de una ganadería más sostenible y amigable con el medio ambiente.

Pasados los cinco años de la ejecución del proyecto piloto, el GEF, el Banco Mundial y Fedegán se interesaron en ampliar el área de los sistemas silvopastoriles. Se propusieron pasar de 2.500 hectáreas iniciales en el Quindío, a 50 mil hectáreas en cinco zonas diferentes del país. Se vincularon organizaciones ambientales nacionales e internacionales como Cipav, Fondo Acción y TNC. El proyecto recibió el impulso del Ministerio de Ambiente y luego fue acogido por el de Agricultura. Hace algo más de un año se inició el nuevo proyecto liderado por Fedegán, con recursos GEF y apoyo del Banco Mundial, con vinculación de Finagro y de muchos productores ganaderos que ahora creen en la propuesta silvopastoril para invertir en sus predios.

La semana entrante, en la Semana Ambiental —encuentro anual organizado por el Banco Mundial en Washington— un representante del gobierno de Colombia y uno de Fedegán presentarán los avances del proyecto colombiano, hoy un referente mundial en el tema. Por otro lado, después de la visita del presidente Santos a Londres, el Reino Unido ha propuesto al gobierno de Colombia apoyar la iniciativa de ganadería sostenible con quince millones de libras esterlinas, focalizando su intervención en pequeños y medianos productores, como parte de una estrategia de apoyo a la superación de la pobreza y a la mitigación del cambio climático. En las actuales circunstancias ambientales es urgente que aprovechemos la experiencia lograda y busquemos que desde el Gobierno y las iniciativas civiles se impulse en el país una nueva cultura ganadera amigable con la biodiversidad. Vamos a ver si somos capaces de liderar una ganadería sostenible a nivel nacional y ser referentes a nivel mundial.

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