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Felipe Zuleta Lleras 27 Oct 2012 - 11:00 pm

Basuras

Felipe Zuleta Lleras

Sostienen los técnicos que el experimento del alcalde Petro de entregarle la recolección de basuras a la Empresa de Acueducto es un total disparate.

Por: Felipe Zuleta Lleras
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Varias son las razones que se aducen, entre otras, que la empresa no tiene la experiencia, que no está preparada, que es un gasto innecesario y que el tiempo para implantar la medida (hasta el 18 de diciembre) es muy corto. Sostiene la Procuraduría que a partir de esa fecha Bogotá queda autorizada para tener libre competencia en la recolección de basuras de conformidad con la ley.

Resulta muy difícil entender las razones por las cuales la administración quiere convertir en estatal un servicio que ha funcionado por más de 20 años en manos de los particulares, sin que haya pruebas de que éstos no supieron satisfacer las necesidades de una ciudad desbordada por sus múltiples problemas. Tal vez las nuevas generaciones no recuerden a la entonces estatal Edis, que murió asfixiada por sus deudas, sus sindicatos, la rapiña voraz de los políticos y la ineficiencia característica de las entidades del sector público.

Oyendo esta semana a los funcionarios del Distrito en Blu Radio, queda uno con la sensación de que no hay nada preparado. El Acueducto quiere comprar 190 camiones dizque para entregarles su administración a los recicladores para dar así cumplimiento a una sentencia de la Corte Constitucional. Más de 11.000 personas derivan sus ingresos de este oficio, por lo que cabe preguntarnos cómo hará el Distrito para garantizarles a todos ellos que no se van a quedar sin oficio. No conozco además en la historia del país que se haya podido hacer una licitación transparente en menos de dos meses. Tanto que el viernes la Alcaldía estaba diciéndoles a los privados que les dejaran sus vehículos.

Sin ser ave de mal agüero, me atrevo a pronosticar que a partir del 18 de diciembre Bogotá estará inundada de basuras o, lo que es más probable, los particulares se quedarán con la recolección en los estratos 5 y 6 y las zonas más rentables y el acueducto con las zonas más pobres de la ciudad, en donde la cultura del reciclaje es muy improbable, empezando por los costos de las bolsas de basura negras (para desechos orgánicos) y blancas (para reciclables).

A esto súmenle ustedes que no hay una sola pared en Bogotá que no esté inmunda por cuenta de las protestas, las marchas y los grafiteros espontáneos que andan felices haciendo de las suyas porque, desde que un patrullero mató a uno de ellos, no hay un solo policía que se atreva siquiera a acercarse a quien esté pintando una pared. Hay que ver la carrera Séptima totalmente destrozada por cuenta de los espontáneos “artistas”.

Es lamentable que Gustavo Petro siga improvisando en una ciudad que no aguanta un problema más, aduciendo frente a las críticas que quienes las hacemos pertenecemos a un grupo de extrema derecha que quiere que su administración fracase, paranoia ésta que tenía antes de cascarse “contra una mesita de noche”.

  • Felipe Zuleta Lleras | Elespectador.com

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