Por: Carolina Botero Cabrera

Biblioteca en llamas

En el amanecer del 9 de enero quemaron la Casa del Viento en Ciudad Bolívar. Quemaron el centro cultural que desde hace 20 años funcionaba en la Biblioteca Pública Popular Simón el Bolívar.

La estructura incendiada se construyó como una extensión de la Biblioteca del barrio, para suplir la falta de equipamientos sociales y comunitarios en un contexto urbano conflictivo y violento. Su arquitectura también permitía dar clase de danza, acoger una reunión de la comunidad o instalar el pesebre. La noticia la dieron medios alternativos y comunitarios, se demoró para aparecer en los grandes medios y ahora dependen de la solidaridad para reconstruirla.

En Medellín desde 2005 no se cerraban las bibliotecas de la ciudad. Este año por “el inicio de una nueva vigencia fiscal y los procesos que se deben surtir”, durante las vacaciones de fin de año solo funcionaban 4 de las 36. Algunos dicen que fue porque tenían problemas para cumplir con los complejos requisitos de contratación que tiene la ciudad mientras otros afirman que fue para hacer el proceso de planeación.La indignación ciudadana en redes hizo que se reabrieran antes de lo que habían dicho, recordaron que “la cultura es un derecho, no un adorno o un privilegio”. Además la icónica megabiblioteca España de la Comuna 13 está cerrada por problemas estructurales y no hay fecha para su reapertura pues la reconstrucción puede ser casi tan costosa como su construcción.

Las bibliotecas son claves para cualquier sociedad y hace mucho superaron la idea de un depósito de libros. Son lugares de creación y circulación de cultura y conocimiento donde los bibliotecarios, la comunidad y sus gestores se encuentran para compartir, crear y aprender.

Las bibliotecas ayudan a cumplir con los objetivos de desarrollo sostenible de Naciones Unidas, son el lugar donde se construye ciudadanía, facilitan la equidad entre las personas y muchas veces son el único punto de acceso a Internet, a cultura, a educación, a recreación o a información de cualquier tipo. El compromiso del Estado es que existan y por tanto debe protegerlas, impulsarlas y financiarlas. Empezamos mal 2017 quemando y cerrando bibliotecas.

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