Por: Iván Mejía Álvarez

Bienvenido, Pep

A Pep Guardiola se le quiere o se le aborrece. Con él parecen no existir términos medios.

Guardiola es idolatrado por los hinchas del Barcelona que vivieron sus mejores momentos, de auténtica gloria, con catorce títulos en las vitrinas del club, durante tres interminables años, porque logró armar el mejor Barça de la historia y uno de los mejores equipos que el mundo del fútbol haya conocido. Todo a su imagen y semejanza, en su molde y con sus ideas.

Guardiola revolucionó el vestuario y a su llegada se “cargó” a Deco y Ronaldinho por motivos estrictamente disciplinarios. No quería a nadie en su proyecto que no estuviera identificado con el trabajo, la mística, el orden y el profesionalismo requeridos para afrontar una temporada a tope, queriéndolo ganar todo, como en efecto consiguió hacerlo. Después se llevó por delante a Eto’o, porque no tenía feeling, y a Ibrahimovic, porque no se entendieron.

Potenció a Messi y elevó a un altar a Iniesta y Xavi, sus grandes líderes en el campo. Eso es, a grandes trazos, el liderazgo de un conductor que puede manejar un colectivo, tema de su charla en Bogotá.

Guardiola montó un Barça triunfador, avasallante, espectacular, estético, y cuando vio que algunos de los jugadores ya no tenían hambre de victoria prefirió disfrutar de un año sabático mientras recuperaba sus fuerzas y encontraba un nuevo proyecto que le “llenase” el tanque vacío de las ilusiones. Algunos de sus jugadores querían más confort y menos esfuerzos, y él, como líder, también se sentía ya incapaz de motivarlos intensamente, como pudo hacerlo durante esos tres felices años. El tiempo le dio la razón a Pep. El Barça de hoy abdicó muchos preceptos tácticos, escogió la verticalidad, se olvidó de las presiones altas para recuperar la bola, de la “intensidad”, y ya no es el Barça de Pep.

Pero Guardiola no es tan sólo el mejor entrenador de la historia del Barcelona. Ejerce y seguirá actuando como un líder dentro de la comunidad catalana, ansiosa de su independencia. En el tema político no hay opiniones, son problemas entre ellos, pero algo está claro: Guardiola no baja los brazos en defensa de su región y nunca se ha escondido para defender sus puntos de vista.

Pocos tienen la posibilidad de hablar de liderazgo y actitud como Pep Guardiola. ¡Bienvenido!

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