Por: Juan Pablo Ruiz Soto

Biodiversidad sin “marketing” político

La semana pasada, convocado por el Instituto Humboldt y el Foro Nacional por Colombia, se presentó el libro Biodiversidad y bienestar: Elementos de reflexión para partidos políticos. El texto busca ser una herramienta útil para que partidos políticos y actores de la sociedad civil incluyan de manera transversal la gestión ambiental en sus iniciativas, agendas y plataformas programáticas.

Se relacionan biodiversidad y bienestar, territorios y sectores productivos, cultura y conocimiento, gobernanza y partidos políticos. Y cierra con algunas reflexiones dirigidas a los partidos políticos.

Abrí el libro con interés como economista, buscando cifras relevantes que indujeran a su lectura. No las encontré. La relación biodiversidad-economía no se ha cuantificado lo suficiente. Recuerdo lo difícil que fue respaldar con cifras esto cuando trabajamos en el Quinto Informe Nacional sobre la Gestión de la Biodiversidad en Colombia. Falta investigación que genere mayor información, respaldada con cifras relevantes y útiles.

El texto trata de manera magistral la relación entre partidos y ambiente, pero termina siendo muy académico y no entrega herramientas para el político que busca atraer al electorado. Frente a la relación biodiversidad-bienestar, propone superar la aproximación ética a la conservación y aterrizarla con efectos cotidianos sobre el bienestar social, focalizándose en la relacionando naturaleza-sociedad. Se refiere a los sistemas socioecológicos y relaciona el bienestar con la economía y con arreglos sociales y condiciones ecológicas. Al relacionar territorio y sectores productivos, llama la atención sobre la importancia de los ecosistemas como base productiva, convoca a que entendamos la biodiversidad y los servicios ecosistémicos como patrimonio natural del país, e incita a proponer modelos de desarrollo más integrales. Al relacionar biodiversidad y economía, complejiza su relación argumentando valores no monetizables. Disertación valida que amplía el análisis a costa de diluir los argumentos. El documento no presenta ejemplos contundentes que cuantifiquen positiva o negativamente esta relación, sino relaciones muy generales que no son de mayor utilidad para el político que pretende dirigirse a sus electores o para el ciudadano que busque exigir a sus representantes.

Al referirse a biodiversidad, diversidad cultural y conocimiento, toca temas de gran importancia para el país y la gestión de los gobernantes, pero no necesariamente para los políticos en busca de electores. Este tema, de gran relevancia para la política de Estado, debería cautivar a partidos políticos, legisladores y gobernantes.

El libro señala la importancia del puente ciencia-política y el gran reto que significa su construcción cuando se busca una mayor gobernanza, entendida como la gestión basada en los intereses comunes y la sostenibilidad.

Plantea retos para los partidos políticos, que solo serán asumidos si sus líderes apropian y manejan adecuadamente la relación entre biodiversidad y bienestar. Enfatiza la relación de la gestión ambiental con propuestas políticas de largo plazo, pero aborda de manera insuficiente tanto las evidencias positivas como las negativas asociadas a la dinámica ambiental. Fenómenos e impactos que ya estamos viviendo y que requieren acciones para potenciarlas cuando son positivas o evitarlas y mitigarlas si son negativas.

Se requiere investigación adicional y lenguaje novedoso para avanzar en la propuesta de acercar la política a la biodiversidad.

@Juparus

Buscar columnista