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J. William Pearl 11 Mar 2013 - 11:25 pm

Bogotá

J. William Pearl

Las ciudades pueden crecer y desarrollarse, o estancarse. Bogotá está estancada gracias a una combinación de malas administraciones recientes, corrupción e indiferencia ciudadana.

Por: J. William Pearl

Una ciudad próspera atrae inversión, al mejor talento y genera oportunidades para todos sus habitantes. Bogotá está espantando la inversión y el deterioro de la calidad de vida de sus habitantes es notable.

Georges Haussmann, conocido como el Barón Haussmann, nació el 27 de marzo de 1809 en París. Fue designado por Napoleón III para que hiciera grandes cambios a la ciudad luz. Derribó casas, edificios y vías para construir algo nuevo. Lideró una de las primeras iniciativas de renovación urbana de gran escala y de largo plazo. Hacia finales de 1850, la ciudad era muy diferente a como la conocemos hoy. Planear y ejecutar los cambios tomó mucho tiempo, esfuerzo, compromiso político y ciudadano. Los empréstitos llegaron en 1865 y 1869.
Hoy, es claro que es esfuerzo valió la pena.
Para lograr la renovación, se hicieron expropiaciones, demoliciones y luego se utilizó el espacio para bien de todos. La operación se financió con dineros prestados, más adelante colapsó y la ciudad tuvo que responder. Hoy en día se mira como poco dinero y se piensa que valió la pena dicho esfuerzo, pues Paris cambió y tuvo un nuevo aire. París es una gran ciudad con enormes avenidas, parques inmensos que no tenía y donde las personas se sienten muy a gusto. Es un gran centro político, económico, turístico, cultural y gastronómico.

Bogotá fue fundada el seis de agosto de 1538, hace relativamente poco tiempo y buscó transformase hace unos años. Tiene un sistema de transporte masivo que cumple una función incompleta, Transmilenio. Es de las pocas grandes ciudades del mundo que no cuenta con un metro. En Bogotá hay pocos parques e insuficientes museos y bibliotecas. Transportarse es todo un reto en todas las localidades y para los ciudadanos de todos los estratos.

La ciudad está colapsando día a día, perdió su rumbo y está en un espiral, va en picada.
Hace unos años era un ejemplo, hoy en día es un caos. Para lograr el objetivo de ser una ciudad que ofrezca algo a quienes la viven tiene que dar un giro. Se hace necesario pensar en todos, con visión de largo plazo. Necesitamos hacer más parques, más vías, más escuelas públicas, teatros, cines, zonas de esparcimiento y retomar el impulso que traía. Bogotá logró bastante en poco tiempo, pero se tomaron pésimas decisiones y hoy en día muy pocos aspiran habitarla. Transportarse de un lugar a otro toma mucho tiempo y aun cuando tiene buenos restaurantes, obras de teatro, múltiples cines, bibliotecas y otros, no es para nada la ciudad en donde las personas quisieran ver crecer a sus hijos.

Es el momento de hacer un alto en el camino y retomar el rumbo. Bogotá tiene la opción de hacer lo mismo que hizo Napoleón III en su época: hay que visualizar una gran ciudad y hacer un plan para cristalizar esa visión. Hay que vender la idea para que los ciudadanos la acojan, los políticos la apoyen con transparencia y el sector privado se comprometa a impulsarla. En esto, Medellín es un ejemplo a seguir. Hay que diseñar y rediseñar, comprar terrenos, tumbar y construir para todos.

No es fácil tomar esa opción, especialmente cuando hay una administración que no tiene siquiera la capacidad de cumplir con la prestación de servicios básicos a algunos ciudadanos. Pero ante el colapso de la ciudad y la fuga de inversión y de talento, la ciudad tiene que tomar una decisión que le proporciones mejores opciones a sus habitantes. Inclusive los procesos de valorización pueden estancarse si la ciudad continúa en picada.
A mediados del siglo XIX, Paris tomó la decisión de ser bella, viable y vivible. Bogotá aún no se decide, se estancó y de continuar así, va a colapsar. Tiene que decidir si quiere ser un centro de progreso o una fuente de frustraciones.

Si se opta por lo primero, en ese esfuerzo debemos comprometernos todos, sin distinciones políticas, apoyando a los alcaldes de turno incluyendo al actual y pensando en el bien común.

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