Por: Columnista invitado

Bogotá sin dolientes

Por: Alberto López de Mesa*

Ya quitaron la valla que avisaba el ingreso a la reserva Van der Hammen. La Alcaldía y la Agencia Nacional de Infraestructura (ANI) tienen planos en los que se proyectan vías que segmentarán el bosque y sustraerán terrenos de la categoría de reserva. Respecto a la posibilidad de urbanizar, muy confiados se les oye decir que esperan la respuesta de la Corporación Autónoma Regional (CAR) como si supieran desde antes que el veredicto les será favorable. Incluso, hay informes que aseguran que el subsuelo de la Van der Hammen es mero limo, que no tiene más agua que cualquier otro paraje de la Sabana.

Entre tanto, la ciudadanía bogotana, ajena ante el abuso, ni se inmuta, como tampoco lo hace ante la contaminación del río Bogotá, ni lo hizo cuando las areneras devastaron los cerros del norte. No le importa que se hayan extinguido especies nativas de la flora y la fauna. Aquí los constructores, las industrias, los transportadores han impuesto su interés con la anuencia de las administraciones, pero también de la comunidad, quizás porque se nos ha educado con una noción del desarrollo que favorece la rentabilidad inmediata y no importa la sostenibilidad, ni la calidad del ambiente que le dejamos a las generaciones futuras.

Se dice que los descuidos sobre el ecosistema de la ciudad se deben a que los capitalinos somos una cultura de puertas para adentro. O que ya no hay bogotanos de verdad, que los que vienen de todo el país no construyen sentido de pertenencia y que siendo la capital tierra de nadie, los codiciosos aprovechan para hacer de las suyas.

El ejemplo de la población de Cajamarca que votó “no” a la ejecución de actividades mineras demuestra la conciencia de un pueblo que valora la vida sobre un desarrollo injusto e inequitativo y por eso a todo el país le avergonzó la reacción del Ministro de Minas. Uno en Bogotá se pregunta: ¿Cuál es la posición del secretario Distrital de Ambiente ante el destino de la reserva Van der Hammen que propone esta administración?

Varias veces he insistido en esta columna en llamar la atención sobre la responsabilidad de nuestro sistema educativo, en tanto que sus programas subestiman u omiten la formación en valores y no ejercitan al estudiantado en acciones de participación democrática efectiva. Si el conocimiento acumulativo prima sobre la conciencia crítica, formaremos ciudadanos proclives a la subordinación, indolentes ante los abusos sobre su existencia y la del planeta, como el que quieren hacer con este pulmón bogotano.

*Alberto López de Mesa, arquitecto y habitante de calle

Buscar columnista