Por: Felipe Jánica

Burocracia ineficiente estatal y privada

A propósito del índice global de competitividad (IGC) provisto por el Foro Económico Mundial (FEM) Colombia, aun cuando ha mejorado en sus posiciones en los últimos años, todavía tiene aspectos por mejorar de manera sustancial y con ello seguir escalando posiciones en éste índice.

En el IGC para Colombia se evidencian cinco aspectos que son considerados los más problemáticos a la hora de hacer negocios y por ende jalonan hacia abajo el índice. En su orden de importancia estos índices son: 1. Tasa impositiva, 2. Corrupción, 3. Inadecuada infraestructura para suministros, 4. Burocracia ineficiente del Estado y 5. Regulación impositiva compleja. Una mejora sustancial en estos tres pilares podría mejorar el puesto en el ranquin global y con ello ser más atractivos para los inversionistas extranjeros, sobre todo para capitales diferentes a los golondrinos.

Lograr cambios significativos en temas de impuestos (aspecto 1 y 5) llevaría un tiempo de estabilización y aunque ya se está trabajando en ello con la reforma tributaria estructural, habría que esperar qué tan política sería dicha reforma y qué tan alineada estaría con la expectativa tanto de los inversionistas como la de las entidades regulatorias internacionales como la OCDE. Respecto del aspecto 3 con relación a la infraestructura, este es un tema que ha iniciado con la construcción de carreteras financiadas con APP. No obstante, será un tema de tiempo mientras se construyen las vías, pero más allá de esto, el país no sólo necesita autopistas sino una mezcla de modelos de transporte en donde se destacaría los ferrocarriles y en este aspecto el atraso es enorme. Con respecto al aspecto 4, corrupción, será un asunto no sólo de Estado sino de los ciudadanos, amanecerá y veremos dijo el ciego.

Pero en el aspecto que sí podemos solucionar tanto en el corto como en el mediano plazo es en el aspecto 4, es decir en la burocracia ineficiente del Estado. Si hablamos del Estado, ya habrán mecanismos en los que el Estado debe trabajar para minimizarla, incluyendo aspectos de corrupción y clientelismos. Sin embargo, se puede iniciar a cortar de raíz la burocracia ineficiente a partir de los funcionarios estatales y también en las empresas privadas. Pareciera un mal endémico la burocracia no sólo estatal sino la privada. Basta con preguntar a un servidor público el porqué de un asunto y seguramente la respuesta es “calcada”: porque así se necesita y sino no podemos seguir el proceso. Es muy difícil generar confianza a los inversionistas cuando existen tanto procedimientos y tramitologías que si bien en algunos casos son útiles, en otros torpedean cualquier proceso, tanto como para terminar aburrido y frustrado y en el peor de los caso ahuyentando a los inversionistas a otros países de la región, como Perú por ejemplo.

Pareciera que la burocracia no sólo es del Estado, también ocurre en el sector privado, esto se puede corroborar con un ejercicio sencillo: Haga una solicitud en una entidad de servicio público domiciliario, aerolínea, entidad financiera, entre otras. Si el tiempo de espera y de solución tarda más de 10 minutos (sin incluir tiempos de transporte y demás) evidenciará que con la persona que atiende su solicitud poco margen de maniobra tiene para resolver el caso y si le pregunta el porqué de algo la respuesta puede ser: porque así es el procedimiento. En conclusión, la frustración por no resolver el asunto, termina hasta que se da cuenta que es preferible no seguir perdiendo su valioso tiempo.

Buscar las causas raíces de la burocracia ineficiente en las empresas privadas puede ser un buen inicio para generar cultura, confianza y transparencia y con ello contagiar de manera natural a todos los ciudadanos. Estoy convencido que será un tema de tiempos, pero cuando comience a ocurrir será contagioso y seguramente se expandirá hasta las entidades del Estado y con esto se podría empezar a cortar la brecha en este aspecto, uno de los más problemáticos de Colombia en el IGC.
 

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