Por: Iván Mejía Álvarez

A la calle.

Se había demorado más tiempo de lo previsto, pero llegó.

No, no es el invierno, es la sangría de técnicos que esta semana pasaron por el paredón y fueron destituidos, víctimas de sus malas campañas.

A principios de este año este periodista escribió una columna sobre los cien años del Medellín y expresaba en ella la certeza de que haría una magnífica campaña porque habían contratado bien, el técnico ya conocía la nómina y con muy poco había llegado a la final el semestre anterior. Resultó todo lo contrario, el Medellín ha hecho una de sus peores tareas y hoy es el equipo que se iría a la B por ser el de peor promedio.

Es un caso difícil de entender: tiene una buena nómina, hasta hace pocas horas un técnico con prestigio y experiencia, están al día en la parte económica, pero este equipo juega un partido bueno y tres malos. Cuando se piensa que los jugadores se “le pararon al técnico”, éstos salen y lo respaldan en público, olvidando que la mejor manera de ayudarle a quien los maneja es ganando y jugando bien, cosa que no hacen los futbolistas del rojo.

Medellín tiene mejor plantilla que varios de los equipos que le anteceden en la tabla, pero no rinden. Giovanni Hernández terminó dándoles la razón a los Char cuando le ofrecieron sólo un año de contrato: está jugando muy mal y su rendimiento es muy pobre. Y la defensa, el punto fuerte de los equipos que dirige Gómez, técnico de los llamados “tácticos”, es una coladera, lo que no habla bien del trabajo del adiestrador.

Pedro Sarmiento también se tuvo que ir porque los resultados no le acompañaron. Lo que había montado durante dos años, de la noche a la mañana se le vino al piso y hoy el Envigado juega mal, no gana y cumple una mala campaña a sabiendas de que es uno de esos equipos donde lo importante es sacar jugadores para luego venderlos.

Los otros protagonistas de la semana fueron Arturo Reyes, en Patriotas, y Álvaro Gómez, en Huila, a quien echaron públicamente por la mañana y reengancharon por la tarde en una aterradora falta de seriedad dirigencial. Con la nómina que tiene Huila no se puede pedir mucho. Mucho menos puede esperar Patriotas, mal dirigido en lo administrativo y con una pésima plantilla. Ese muchacho Reyes no puede hacer milagros con esa nómina.

La sangría apenas comienza, otros están en capilla….

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