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Ramiro Bejarano Guzmán 22 Jun 2013 - 10:00 pm

Notas de Buhardilla

Las caras duras

Ramiro Bejarano Guzmán

El presidente Santos desautoriza en público a la ministra de Justicia, Ruth Stella Correa, ordenándole que retire del Código Penitenciario la odiosa norma que prohibía a los medios entrevistar a personas sindicadas, y la errática funcionaria ni siquiera ofrece excusas.

Por: Ramiro Bejarano Guzmán

Claro, tampoco podía pedir disculpas, porque desde hace meses ella había ordenado al Inpec que impidiera a los medios entrevistar a internos que no estuvieran condenados. Es decir, la señora Correa, sin facultad legal alguna, decidió, por sí y ante sí, censurar la prensa, y eso explica su empeño en que se aprobara la norma con la que obviamente buscaba legalizar su arbitrariedad.

El Sr. Wilson Ruiz Orejuela, magistrado del Consejo de la Judicatura, me envía una carta con la que aspira desmentir varios de los comentarios que hice en su contra desde esta misma columna. Todas sus explicaciones son sinuosas y elusivas, sustentadas en providencias inhibitorias precarias y acomodadas. Lo cierto es que él sabe que entre sus muchos “logros” están, por ejemplo, haber participado de unas conversaciones comprometedoras con varios subalternos del Consejo de Estado que dan cuenta de un descarado tráfico de influencias. Esas piezas probatorias hacen parte de un importante expediente al que han querido echarle tierra las autoridades competentes, porque, hay que decirlo, cuando en la Procuraduría o en la Fiscalía se trata de investigar a uno de los suyos, como lo era Ruiz, opera la solidaridad de cuerpo. Es decir, impunidad e injusticia. Pero como Ruiz es además vivo, confía en que nadie recuerde que por sentencia del juez 16 administrativo de Cali fue sancionado como un abogado litigante de mala fe. Es decir, la cabeza de la justicia encargada de disciplinar y sancionar a los jueces y abogados es un profesional del derecho que mereció el reproche de un juez de la República, por el ejercicio temerario de su profesión.

Correa nada hizo para impedir que el Gobierno incluyera a Ruiz en la lista de candidatos al Consejo de la Judicatura, y este último supo aceitar la maquinaria política de sus amigotes Carlos Holguín y Juan Carlos Martínez —relaciones sobre las cuales prefiere guardar silencio— para convertirse en el mandamás de la justicia disciplinaria.

Esa corruptela ha conseguido el milagro de que por primera vez en la historia el establecimiento y la insurgencia estén coincidiendo en la necesidad de hacer una reforma estructural y seria de la justicia, no como la que impulsó el gobierno de Santos y luego abandonó lavándose las manos que siempre tuvo sucias.

Lo más grave es que el derrumbe moral de la justicia no se da solamente porque una camarilla se haya apoderado de todos los puestos, sino en que toda esa podredumbre hizo metástasis en los propios expedientes. En efecto, quienes pertenecen a la cuadrilla que manda en el poder judicial, ganan pleitos y consiguen de todo, hasta una que otra decisión legítima. No les importa que ciertos magistrados sean defendidos por abogados que litigan en sus despachos o que ellos mismos absuelven.

¿Cuál la salida a esta mala hora de la justicia? No la hay en el inmediato futuro. Tampoco se ve mientras siga siendo ministra la señora Ruth Stella Correa, hija y benefactora de este estado de cosas.

Adenda N° 1. A la contratadora Morelli se le están cayendo todos los juicios de responsabilidad fiscal que arbitrariamente inició para darse publicidad y rendirles culto a sus odios. Ante el descalabro jurídico reiterado no hay ruedas de prensa, ni declaraciones. Todas esas equivocaciones costarán al erario, cuando los afectados demanden a la Nación. A propósito de despilfarro, la Contraloría ha pagado $797’345.855 por concepto de gastos de administración de un edificio —la vieja sede— que está desocupado. Lo que no nos cuesta volvámoslo fiesta, como con los recursos de la caja menor invertidos en almuerzos y cenas de la Contratadora.

Adenda No 2. Cualquiera sea la defensa de Petro en la Procuraduría, el corrupto Alejandro Ordóñez lo destituirá para sacarlo de la vida pública. Eso está cantado.

notasdebuhardilla@hotmail.com

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