Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

A propósito de su editorial “Otra forma”, que critica lo que hicimos en el Cartucho, qué fácil es escribir editoriales, y qué difícil es hacer, especialmente enfrentando problemas que por varias décadas nadie se ha atrevido a confrontar.

De modo que para la ciudad hoy sería mejor tener las 23 hectáreas entregadas por completo a la distribución y el consumo de droga, con las tasas más altas de homicidios en el planeta, a dos cuadras de la Plaza de Bolívar, la Casa de Nariño, el Palacio de Justicia, el Congreso, la Catedral y la Alcaldía. A ese antro, en el que por ejemplo en mi alcaldía un niño de cuatro años fue violado y castrado, no entraban ni el Ejército ni la Policía. Sobra decir que esto era un foco de criminalidad para todo el centro. De modo que según ustedes sería mejor tener los cientos de casas en proceso de derrumbarse, abarrotadas de drogadictos enfermos, siempre y cuando se les estuviera proveyendo marihuana y atención médica. Esto sería mejor que el parque de más de 20 hectáreas en el centro, no de Bogotá, sino de Colombia, parque que es y será el detonador más importante para la renovación urbana del centro de Colombia, el atractivo para futuros residentes que ya han estado llegando; este parque es sólo parte de nuestro “fracaso”.

No es cierto que el Bronx sea el resultado de la demolición del Cartucho. El Bronx ya existía como lugar de concentración de habitantes de la calle. Claro que si las autoridades no hacen nada y permiten que las mafias de la distribución de droga se apoderen de un sector, expulsen a sus residentes, un problema como el Bronx puede crecer. Nuestros programas sociales para atención y rehabilitación de habitantes de la calle recibieron reconocimientos nacionales e internacionales. Abrimos por primera vez un centro de atención a habitantes de la calle adultos, y multiplicamos los recursos para Idiprom. Pagamos costosos tratamientos de rehabilitación en centros especializados a miles de habitantes de la calle, y llegamos a tener casi 1.500 exhabitantes de la calle rehabilitados trabajando como contratistas de entidades del Distrito. En cuatro ocasiones en los últimos años me ha ocurrido que un señor muy bien presentado que está con una bella familia, se me acerca en una panadería o la acera y me dice: “¡gracias, alcalde!”, y a continuación me cuenta que él era uno de los habitantes del Cartucho que se benefició de nuestros programas.

A un par de cuadras del Cartucho, hoy parque Tercer Milenio, también recuperamos San Victorino y sus alrededores, invadido por vendedores informales, problema que ningún alcalde  se había atrevido a enfrentar.

Ojalá sean mucho más exitosos los programas “humanos” del alcalde, tanto para los farmacodependientes, como para la ciudad. El tiempo lo dirá.

Enrique Peñalosa. Bogotá.

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