Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Propongo que la columna de Daniel Pacheco de abril 2 no se titule “Zoofilia y bestialidad” sino “Bestialidad sobre la zoofilia”.

No sé si la intención del señor Pacheco es escandalizar y poner a hablar a todo el mundo acerca de su sartal de bestialidades, un comportamiento definido por el propio columnista como “autosatisfacerse con un animal”, que en este caso sería él mismo, en un ejercicio de masturbación mental que raya entre la absoluta idiotez y lo definitivamente cómico. Lo más chistoso de todo es que a Pacheco le parece que citar a Peter Singer y su obra “canónica” le da soporte “intelectual” a la colección de tonterías que escribe, todo por defender su fundamentalismo libertario.

En cualquier caso, flaco favor le prestan los ridículos argumentos de Pacheco en defensa de la zoofilia a la justísima causa del matrimonio igualitario, si se tiene en cuenta que precisamente una de las razones en contra del matrimonio homosexual por parte de los legisladores más retardatarios del Congreso de Estados Unidos se basa en llevar esta propuesta legítima hasta las últimas y absurdas consecuencias que plantea nuestro libertario de cabecera, cuando dicen que si se acepta el matrimonio homosexual, muy pronto a alguien se le va a ocurrir reivindicar la aprobación del matrimonio “con una tortuga”. Así lo manifestó el senador republicano de Texas John Comyn en el borrador de un discurso que preparó para pronunciar ante la Fundación Heritage, antes de que alguien le sugiriera borrar la idea. A mí en el fondo me alegra que a Pacheco nadie le haya hecho notar la absurda lógica de su tesis. Tengo aquí a mi lado a Harry, mi hámster, quien se sigue revolcando de la risa desde que le conté lo que dice la columna de Pacheco.

Patricia Ardila. Bogotá.

Coyuntura

No parece coherente que quienes han ocupado el honor de ser presidentes de Colombia estén hoy poniendo sus intereses personales por encima de los intereses de la Nación.

Los egos, la falta de solidaridad y sentido patriótico demuestran una vez más que Colombia necesita redefinir el papel de sus líderes y generar mayores oportunidades para que surja una nueva generación de hombres y mujeres comprometidos con el país y ajenos al actual régimen que impera.

El respeto por la institucionalidad y la crítica constructiva y respetuosa deben recuperarse por el bien de Colombia.

Carlos Hernández. Cali.

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