Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

En cumplimiento del fallo de tutela de fecha 5 de marzo de 2013 proferido por el Juzgado treinta y dos civil del circuito de Bogotá dentro del proceso No.

110013103032201300101, El Espectador se permite ofrecer disculpas públicas al menor al que se hace alusión en la columna de Cecilia Orozco titulada “Unos igualados ante la contralora”,  de fecha 23 de enero de 2013, por haber “presuntamente” violado su derecho a la intimidad personal,  al haberse hecho referencia a él.

Millonarios y Amber Capital

En la nota redactada por El Espectador  sobre la Asamblea de Millonarios, el articulista presenta la decisión de Amber Capital de no pertenecer a la junta directiva del equipo capitalino como si se tratase de un error, interpretando además que un sector de los presentes en la asamblea aplaudieron mi salida. Reitero que la decisión de la entidad que represento fue la de mantener la Junta Directiva independiente y seria que rescató al equipo. No ser elegido como independiente por decisión de la mayoría del sector que encabeza Juan Carlos Ortiz demuestra el nuevo rumbo que tomará el equipo y que se aleja del ánimo de transparencia y seriedad que le quisimos dar a Millonarios, con la junta encabezada por la doctora Noemí Sanín.

Gustavo Serpa 

Representante Amber Capital 

Colombia. Bogotá.

El mal negocio de la limosna

En el gobierno Santos ya no cantan “moliendo café” sino embalsamando café. Acaba de destinar $800.000 millones de nuestros impuestos a sostener un negocio que desde hace tiempo está muerto. Esto es lo que se llama embalsamar. Una observación de las exportaciones de Colombia entre 2006-2011, muestra que entre los 34 productos más importantes que exportó Colombia, el café ha ocupado como máximo el lugar 30º. Si ello no bastara, sumando el total de las exportaciones más relevantes de ese quinquenio, el café apenas fue el penúltimo producto exportado por Colombia. Lo anterior confirma que la decisión del gobierno Santos podría ser apenas electorera. Si todos los sectores que padecen crisis como el cafetero, se lanzaran a las calles a pedir subsidios, en Colombia sería más productivo no trabajar. El negocio de la limosna es malo para quien da y para quien recibe. Sobre todo si quien la da, pretende ganar indulgencias con el dinero de quienes trabajamos productiva y austeramente para pagar impuestos, induciendo de esta forma, a evadirlos. 

Bernardo Congote. Bogotá.

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