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Cartas de los lectores 11 Dic 2012 - 11:00 pm

Deportados

Cartas de los lectores

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El 4 de diciembre tres invitados a un programa de intercambio de Aiesec Colombia, capítulo local Tolima, abordamos el vuelo de Avianca con destino a Ciudad de México.

Por: Cartas de los lectores
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Al diligenciar los últimos documentos nos requerían una dirección a la que llegaríamos en México. Colocamos “Carcamanes Guanajuato, Guanajuato”, dirección que nos habían dado. Pasamos Carlos Andrés, Cindy y yo, y en el cubículo la señora nos dijo que esa dirección no era suficiente. Seguidamente nos llevaron a una sala. Me dijeron que anotara lo que pensaba conocer de México; anoté todo, que inicialmente iba para Guanajuato, que allá nos estaban esperando y, entre eso, que la idea era conocer sitios distintivos de México. Me preguntaron cuánto dinero en efectivo traía y cuánto tiempo me iba a quedar. Les dije que iba a estar por dos meses y que llevaba conmigo 160 dólares en efectivo, pero que traía mi tarjeta débito de Bancolombia con la que podía retirar en los cajeros de Cirrus y Mastercard lo que mis padres me iban a consignar. Mientras trataba de decir todo, la señora que estaba ahí y un señor me interrumpían con preguntas que hacían a gritos. Lo último que me dijeron fue: “160 dólares no es suficiente para dos meses en México, salga por favor”. Una vez en la sala le solicitaron a Andrés de una manera muy grosera y altanera (no hablaban, gritaban) que se quitara los cordones de los zapatos. Él se molestó, por lo que los federales también reaccionaron de una manera ruda e inapropiada. Mientras estábamos en eso llegó un joven (Saúl Quiroga) que iba con nosotros en el mismo vuelo y, al vernos, nos dijo: “¿también los rechazaron?”. Asombrados, solicitamos se nos permitiera hacer una llamada. Después nos dejaron sin nada, nos quitaron celulares, portátiles, todo. Nos encerraron en dos cuartos distintos, sólo uno de los cuales tenía baño. Por fin llegó la custodia. Le pedí que ya no aguantaba más con la migraña, que me permitieran sacar mi medicamento de la maleta, que nos compraran comida y que si habían llamado a los números que dimos para que verificaran la información (aquí me contesto que la verdad es que no hicieron ninguna llamada). 

Nos dijeron que a las 1:15 a.m. de México salía el avión. Tomamos nuestras pertenencias y nos llevaron custodiados hasta el avión como si fuéramos criminales; la azafata preguntó “¿son peligrosos?”, tomó los pasaportes y abordamos.

Cuando llegamos al apartamento de mi mamá en Bogotá, ella nos abrazó y nos contó que se comunicó con quienes nos esperaban y a ellos sólo les decían que estábamos en una entrevista. Mi hermana ingresó a internet y se comunicó con alguien de los que nos esperaban allá, quien le contó que estuvo en el aeropuerto Benito Juárez, preguntó por nosotros y la única respuesta que obtuvo fue que si no se retiraba la metían donde estábamos nosotros.

Lisa María Serrato Barbosa. 

Ibagué.

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