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Cartas de los lectores 22 Abr 2013 - 11:00 pm

De Carlos Bula C.

Cartas de los lectores

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En relación con el artículo publicado el domingo, las siguientes observaciones:

Por: Cartas de los lectores
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    http://www.elespectador.com/opinion/cartas-de-los-lectores-columna-417720
    http://tinyurl.com/cwhsn3s
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1º. Desde hace más de dos años el abogado de Camilo en ese entonces, doctor Jesús Albeiro Yepes, le planteó a la Fiscalía el deseo de colaboración con la justicia. Eso es un hecho público. Lamentablemente la Fiscalía a cargo de la señora Viviane Morales  nunca respondió. Esa posibilidad quedó, de parte de Camilo Bula, siempre abierta.

2º. Ninguna de las informaciones publicadas en el artículo de marras ha sido suministrada a ese medio por Camilo Bula Galiano.

3º. Por lo tanto, la publicación de es inexacta. Pero además peligrosa. Se resguarda en la confidencialidad que tienen los medios frente a las fuentes para publicar un refrito que denota que no existe realmente ningún espíritu ni investigativo.

4º. Las relaciones de Camilo Bula Galiano con la Fiscalía son autónomas; Camilo no ejerció  un cargo de mando en la DNE ni entregó predios a nadie.

5º. A los medios les solicito, como padre de familia, que permitan, sin entrometerse con faltas a la verdad, que las relaciones entre Camilo Bula y la Fiscalía se desarrollen normalmente. Éstas no serán  para asustar a nadie, menos para amenazar, sino en la obligación ética que existe de denunciar todas las irregularidades a las autoridades sin consideración con beneficios jurídicos que puedan darse.

6º. Finalmente: respeten por favor el debido proceso; es el deber de un periodista con ética.

Carlos Bula Camacho. Bogotá.

¡No más ayudas!

El profesor García Villegas (El Espectador, 20 de abril) demuestra en su artículo que los profesores forman parte  del problema universitario, no de su solución. Al concentrar su argumentación en la escasez de “ayudas” del Estado, refleja la actitud mendicante que se respira en la universidad pública criolla, una bajo la cual el aparato académico (profesores, estudiantes y trabajadores) se arropa para excusar múltiples ineficiencias e ineficacias. Una perla: la asignación, ejecución y auditoría presupuestal universitaria no resistiría el menor análisis de rigor contable ni, por tanto, de gestión gerencial. ¿Resultados? Como la inefable Ley 30 del 93 graduó de gerentes a profesores cuyas habilidades difícilmente superan lo docente e investigativo, la universidad pública, con escasas excepciones, es laboratorio de un desgreño ilimitado. ¿Para qué entonces las ayudas? Para continuar profundizando el desorden, cohonestando la vagancia de trabajadores cada uno de los cuales devenga en promedio más que los docentes trabajando la mitad del tiempo y alimentando la ilusión docente de que se puede hacer academia dándole la espalda al manejo empresarial de sus recursos. ¡No más “ayudas”! ¡Más gerencia universitaria!

Bernardo Congote. Bogotá

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