Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Que los TLC han “empobrecido” a los campesinos. Falso.

Datos probables indican que en Colombia el estatus del campo es peor desde los años 60 del siglo XX, agravado por el cúmulo de tierras incultas en poder de la narcoguerrillopolítica. Que los campesinos quieren permanecer en el campo. Falso. Desde los años 60 del siglo pasado se puede probar que aproximadamente el 50% de aquella población rural emigró o fue expulsada a las ciudades. Que en las ciudades los campesinos se empobrecen. Falso. Es probable que un campesino con habilidades manuales para construir, como casi todos las tienen, suela hallar empleo urbano recibiendo beneficios fiscales y parafiscales que no tenía en el campo. Que la agricultura minifundista redime al campesino. Falso. Más campesinos minifundistas significan más personas recibiendo bajos ingresos, reproduciéndose irracionalmente y analfabetizándose sin remedio. Que la agricultura capitalista perjudica al campo. Falso Cada vez más capital en el campo emplea menos mano de obra pero mejor remunerada. Que el paro agrario resuelve algo. Falso. Los campesinos en paro no resuelven ninguna de sus contradicciones. Que el Gobierno debe subsidiar al agro para resolver su crisis. Falso. Los subsidios suelen aumentar la pobreza, incentivan nuevos paros, evitan tomar las decisiones correctas y despilfarran recursos escasos.

Bernardo Congote. Bogotá.

Chibiriquete

Muy buena la nota sobre la ampliación de la reserva natural de Chiribiquete (El Espectador, “Los rostros detrás del Chiribiquete”, agosto 21). Es acertada la presentación de quienes intervinieron en el proceso, pues normalmente se desconocen. La realidad es que para lograr estos avances se requiere el trabajo y el compromiso de muchas personas. Sin tener toda la información, esta vez me parece que se omiten nombres que indudablemente fueron definitivos para una decisión tan importante: Julia Miranda y su equipo de Parques Nacionales; el ministro de Medio Ambiente, Juan Gabriel Uribe; los funcionarios y asesores del Ministerio, y naturalmente el presidente Juan Manuel Santos, pues sin su apoyo este logro sería imposible. En mi experiencia, el papel de varios presidentes de la República en la toma de las decisiones ha sido definitivo para los avances en la política ambiental; después los caminos se tuercen por diversos intereses. Ojalá este tipo de iniciativas continúen por el bien del país y la conservación de su patrimonio natural.

Pablo Leyva. Bogotá.

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