Por: Cartas de los lectores

Cartas de los lectores

Muchos de los problemas que afectan la seguridad y la convivencia ciudadanas se solucionarían o disminuirían si se armoniza una estrategia de política pública de cultura ciudadana en red entre el gobierno central y los entes territoriales, como encargados todos de mantener el orden público y garantizar la buena convivencia.

Debe disponerse en la ley la articulación entre el gobierno nacional, los gobernadores y los alcaldes para la construcción de la política pública y la implementación de la cultura ciudadana como eje estratégico de la seguridad y la convivencia ciudadana. El vandalismo, la indisciplina social, el irrespeto, la falta de urbanidad y civilidad, las violencias atípicas y la intolerancia son conductas que se van aprendiendo o moldeando en el decurso de la vida, que tienen como epicentro los mismos hogares, la vecindad, los entornos escolares y los espacios sociales, y como factores propiciadores e intervinientes la ingesta alcohólica, la ausencia de reproche social, el mal ejemplo, la impunidad, la negligencia estatal y la carencia de herramientas correctivas. No es entendible cómo el Código Nacional de Policía, que es la columna vertebral de la convivencia ciudadana, lleve más de una centuria sin que se haya actualizado con los tiempos modernos, además de que contempla sanciones irrisorias que en cambio de ser disuasivas son persuasivas. La inoperancia de la ley por su descontextualización es factor de reincidencia. Es necesario que se construya un modelo pedagógico público con metodología social en cultura ciudadana que se vaya enseñando desde el hogar y se continúe en los demás escenarios, con el fin de crear patrones integrales de comportamiento basados en la ética, las buenas costumbres, la ley, los deberes, el uso razonable de los derechos y las libertades. Se deben crear mecanismos legales con aplicación ágil y de efectos inmediatos, como los comparendos de tránsito, ante las conductas que alteren la convivencia; también empoderar a la misma comunidad para que tome acciones, ejemplo: ante un vecino ruidoso, que los consejos de administración puedan en primera instancia llamar la atención e ir graduando el correctivo hasta imponer multas o solicitar la expulsión de inmediato ante los inspectores de Policía que también harían la segunda instancia, en garantía del debido proceso y derecho de defensa.

Yolima Tunjano Gutiérre

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