Opinión| 5 Oct 2008 - 7:13 pm
Cartas de los lectores
Contra la cadena perpetua
Por: Cartas de nuestros lectores
Los acusados se encuentran tras las rejas, en poder de la justicia competente, esperando el fallo merecido. Las estridencias y aullidos de venganza y muerte contra estos delincuentes deben cesar para que los administradores de justicia puedan actuar con absoluta independencia y objetividad sin presiones indebidas.
Después de lo ocurrido debemos hacernos algunas reflexiones:
El Estado, es cierto, tiene la facultad de investigar y el poder de sancionar a los culpables de un crimen, pero también tiene el deber de reconocerles y respetarles sus derechos sustantivos y procesales, tales como la vida, la integridad personal, la alimentación, el alojamiento, la salud, la dignidad humana y el debido proceso. Eso dicen la Constitución y la ley. El escarnio público al que fueron sometidos por parte de los medios, los secuestradores y asesinos del niño, aún antes de la condena, y la tentativa de linchamiento de éstos por parte de algunos ciudadanos energúmenos, son hechos repudiables y violatorios de los derechos humanos de aquellas personas, pues tales prácticas vejatorias están prohibidas en la ley.
Debe recordarse que en Colombia, que es un Estado Social de Derecho, no existen la pena de muerte ni las penas infamantes. Si además de la función retributiva las penas tienen funciones resocializadoras, los procesados tienen derecho a regresar, ya regenerados, al seno de la sociedad para ser útiles a ella, en algún momento de su vida, sin que nadie puede oponerse a ello.
Al imponerles a los procesados las penas privativas de la libertad correspondientes (prisión, arresto), y sobre todo, a la hora de su ejecución, deben tenerse en cuenta sus condiciones personales de salud y edad para que las sanciones respectivas no se conviertan en la práctica en penas inhumanas, degradantes y crueles, contrarias a nuestra civilización y a la propia dignidad humana.
Cualquier sanción penal, como la cadena perpetua, que irrespete la dignidad humana, derecho este constitucional fundamental que acompaña al hombre en todas las circunstancias y momentos de su vida, se convierte, de hecho, en una pena degradante, inhumana y cruel, proscrita hoy por hoy en Colombia y en la mayoría de los Estados de Derecho.
La cadena perpetua para violadores y asesinos de niños que algunos proponen, además de inhumana, degradante y cruel, no es la solución para el problema que plantean estas prácticas criminales, pues donde existe esta pena, y aún la pena de muerte, el índice de criminalidad, en vez de bajar, ha subido alarmantemente como ocurre en E.U., lo que demuestra la ineficacia de la sanción.
Jorge Nova Pereira. Bogotá.
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..sus derechos sustantivos y procesales, tales como la vida, la integridad personal...dignidad humana????..Que discurso tan poco original, el caso es que lo he escuchado hasta la seciedad, solo que en países en donde las insituciones SI RESPETAN LOS DERECHOS HuMANOS. LO siento, pero parece una broma de mal gusto que ahora haya que ser además indulgente con los sádicos. Qué tristeza de país, con lo lindo que és!!
Sres. Editorial El Espectador:
En el editorial del domingo 28 de septiembre: La encrucijada del ministro Valencia al finalizar -último párrafo- uds. comentan:
...Muchas son, pues, las implicaciones colaterales que el proceso contra Guillermo León Valencia Cossio tiene sobre la capacidad de acción de su hermano Fabio en el Ministerio del Interior y de Justicia y de contera sobre el Gobierno Nacional y los colombianos todos...
El uso correcto de la palabra contera es y por contera.
Luego, el texto quedaría:
...la capacidad de acción de su hermano Fabio en el Ministerio del Interior y de Justicia y por contera sobre el Gobierno Nacional
Agradeciendo su atención
Erwing Rodriguez-Salah
ersalah@gmail.com
rodriguez_salah@uniandino.com.co
Me identifico plenamente con el lector. Los responsables de tan execrable crimen y, en general, todo delincuente, por un acto por repudiable que este sea, no pierde su carácter de ser humano. Además, es obvio que cuando se cometen delitos de extrema crueldad la persona que así procede no es un ser en sus cabales, padece de algún desarreglo psíquico, que lo convierte casi en un ser que genera lástima. Quienes pretenden linchar a los acuasdos, quienes los someten al escarnio público y los condenan sin fórmulas mínimas de juicio, poco humanismo y caridad demuestran y, aunque aparentemente sanos, su tendencia hacia la retaliación y la vindicta los desnudan como seres emocionalmente inestables, también.
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