Opinión| 3 Ago 2008 - 9:28 pm
Cartas de los lectores
El juego del capitalismo
Por: Cartas de nuestros lectores
Pero no lo es. Es, en cambio, una cruda radiografía del mundo por estos días (por estos “siglos”, diría alguno). Se les debe enseñar a los niños de 12 años a ser capitalistas despiadados. Qué gran juguete didáctico y qué gran tarea altruista. Leyendo la crónica, me dio por pensar en los padres de familia que ya han comprado el juego y en los que espero no lo hagan. Empecemos por el título: “Juego del capitalismo”.
Ni siquiera se recurre a una metáfora. Es algo directo y descarnado. En ese plano, se valora la sinceridad. ¿Cómo se juega? En la entrevista se dice que, “pasan por casillas que retratan su vida diaria, sortean situaciones inesperadas como compra y venta de propiedades, alcanzando la prosperidad”. ¿La moraleja?: “este juego enseña que el capitalismo es un escenario donde todos podemos ganar. Es educativo”. ¡Qué gran mentira¡ ¡Qué gran nivel de riesgo y sobre todo qué cotidiano¡
Pedro Escudriñez. Bogotá.
Lectores que no se extinguen
Respondiendo como lectora anónima a la pregunta de Juan Gabriel Vásquez (El Espectador, viernes 1 de agosto), alrededor de los lectores en vía de extinción, quiero comentar que no todos hacemos una distinción entre “literatura” culta y literatura erudita. En ese sentido, no veo por qué todas las lecturas de la gente deban ser de, sobre y para intelectuales (más aún cuando ahora el general Patreaus es, según dicen las “malas lenguas”, es decir, los economistas, un intelectual).
Me considero una contraintelectual. Busco estar bien informada, pero no me gano la vida hablando de libros de otros (aunque debo aclarar que es un oficio que respeto). Para mí, la lectura es mucho más que un ejercicio intelectual. Es un placer. Es una pequeña evocación del mundo griego, del hedonismo. Aún recuerdo mis tiempos de estudiante. En esa época ya lejana me divertía leyendo sin “utilidad pública”. Leía cuentos, sobre todo cuentos. A veces también iba a museos y el cine fue mi principal escuela. Por eso quiero hacer un elogio de la lectura a “término medio”. Como diría Pascal, “cuando se lee demasiado rápido o demasiado lento, no se entiende nada”. Yo agregaría que no deberían hacerse tantas encuestas y señalamientos sobre el estado de la lectura en Colombia, desde lo cuantitativo. No hablemos tanto de cuantos libros se leen al año. Hablemos mejor qué tipo de libros leemos.
Comparto con Vásquez su preocupación por los lectores, pues al fin y al cabo, si hay menos lectores, difícilmente habrá más autores, y para los escritores jóvenes como él, que apenas empiezan el que esperamos sea un largo camino, esta situación representa un problema.
Socorro Lacouture. Bogotá.
Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.
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