Opinión| 20 Nov 2008 - 7:42 pm

Cartas de nuestros lectores

¿Bumerán DMG?

Por: Cartas de nuestros lectores
Llama la atención que cada “esfuerzo” del Gobierno por “ayudar” a los clientes, incautos, tarjetahabientes o como se llamen los ciudadanos que depositaron libre y voluntariamente su plata en DMG, éstos reaccionen negativamente.

No se entendería, en sana lógica, que alguien que se encuentra en situación de lesionado rechace la ayuda de quien ofrece reparar su lesión. A no ser que la presunta lesión no sea real y que, por tanto, quienes desde el Gobierno insisten en ayudarles a los depositarios de DMG en verdad no estén reparando algo sino dañándolo.

El hecho de que estas personas vean un problema en cada “solución” gubernamental, exige ser observado con cuidado. Con el agravante de que los protestantes no son pocos, están levantados contra las autoridades locales, regionales y nacionales, y pertenecen a grupos sociales diversos, aumentando las dudas de que muchos al tiempo y en todas partes estén equivocados. Destacando además que el Minhacienda ha caído en la cuenta de que sus improvisaciones legislativas acaban de llevarse entre los cuernos la legítima institución comercial del comercio prepago mediante tarjetas, bajo cuyo abrigo estaría amparado DMG. Esta suma de estropicios e improvisaciones hace dudar cada vez más acerca de quién es el verdadero agresor de estos ciudadanos, cuál es el verdadero daño infligido y por lo tanto cuán frágil es el calibre de las soluciones en curso.

El caso puede confirmar que un Gobierno experto dizque en resolvernos a los colombianos hasta nuestros problemas de cocina, de una parte siga descuidando resolver los problemas centrales; de la otra, legisle improvisadamente como suele administrar la finca criolla y, finalmente, se inmiscuya en la vida privada de los ciudadanos asumiendo, como es propio suyo, que como “Él todo lo sabe” los demás colombianos somos una suma de ineptos que necesitamos la ayuda diaria y detallada del sapiente gobernante de turno. En el fondo estas gentes —y las demás— estamos ofendidas porque el Gobierno ahora como antes duda de que los ciudadanos seamos capaces inclusive de manejar la plata del mercado.

Finalmente, el que se haya puesto preso al presunto “victimario” de estas presuntas “víctimas” y que, a la par, se haya iniciado el presunto proceso de reparación sin que uno u otro evento cuenten con el favor mayoritario de los lesionados, agrava el panorama. Mucho más porque el Gobierno más mayoritario de la historia amenaza verse enfrentado a la paradoja de que, en este caso, esta mayoría está en contra suya. A lo que se oirá pronto decir que, por oponérsele al Gobierno las mayorías están equivocadas porque ellas sólo tienen razón cuando aplauden sus vaivenes tropicales de perfil grecomonteriano.

El sapiente Gobierno, que todo lo sabe a nombre de las mayorías, estaría a punto de ser víctima de ellas. ¡Un verdadero bumerán DMG!

Bernardo Congote. Bogotá.

Firma errada

Soy amigo del periodista Ómar León Muriel y sé que no le interesa parecer como responsable de una carta que no ha escrito. “Ignominias”, que apareció ayer en las cartas de los lectores de El Espectador, es de mi autoría.

Carlos Ossa. Medellín. 

Envíe sus cartas a lector@elespectador.com.

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