Por: Catalina Ruiz-Navarro

Cartas sobre la mesa

El referendo que impulsa la senadora Viviane Morales, en contra de los derechos de niñas y niños a ser adoptados, es caro, inconstitucional y peligroso. Es caro porque hacer una consulta como esa cuesta unos $280.000 millones, que tendrían mejor uso reconstruyendo Mocoa o Manizales, en vez de gastarse activamente en perseguir derechos. Es inconstitucional porque atenta contra el derecho de las parejas del mismo sexo y de las y los solteros a adoptar y tener una familia, atenta contra el derecho de los niños y niñas a ser adoptados, y todo eso contradice una idea básica de la Constitución: que todos los y las ciudadanas somos iguales ante el Estado y no se puede discriminar.

Pero el dichoso referendo es sobre todo peligroso, porque se funda en una idea que irrespeta a las familias colombianas y que nos dice a las mujeres que no somos aptas ni suficientes. El prejuicio es que las familias idóneas son aquellas que están conformadas por un hombre y una mujer, porque debe estar “la esencia de lo masculino y lo femenino”. Para empezar, nuestros genitales no definen nuestras habilidades como padres o madres. Por otro lado, esta idea de que hombres y mujeres nos complementamos básicamente infiere que somos esencialmente diferentes, y que por eso las mujeres estamos abocadas (o condenadas) a cuidar y hacer todo tipo de trabajos que no son reconocidos sino como parte del amor de la maternidad. Si una pareja es complementaria lo será porque así se articulan las personalidades de sus integrantes, no porque sus genitales “encajen” en una concepción limitada del sexo.

Pero esta idea de que se necesita macho y hembra para cuidar también está desmentida en la vida cotidiana. Según el estudio Mapa Mundial de la Familia publicado en el 2014, el 84 % de los niños que nace en Colombia son hijos o hijas de madres solteras o “mujeres cabeza de familia”. Y que no se nos olvide que cuando decimos “madres cabeza de familia” estamos implicando que el padre no está para ser la cabeza por default. Otro estudio que consultó cerca de 10.000 hogares del país, publicado en el 2016, muestra que las mujeres cabeza de hogar en ciudades pasaron del 35 al 39 por ciento, entre el 2010 y el 2016, mientras que en el campo el salto fue del 18 al 22 por ciento. ¿Es que acaso estas familias no valen, no son idóneas?

En Colombia tenemos un serio problema de abandono y violencia contra la niñez. La gran mayoría de esas niñas menores de 14 años que han sufrido abuso sexual (a la fecha se subregistran 25 diarias) se convierten en víctimas al interior de esa familia de papá y mamá que tanto se glorifica en abstracto. Pero este argumento sólo sería efectivo si lo que motivara el referendo fuese una preocupación genuina por los niños y las niñas. Pero es más que evidente, a nivel regional, que hay un jugoso capital de votos enmascarado en la supuesta defensa de la familia “tradicional” (un epíteto mentiroso porque en Colombia lo que tenemos es una tradición de violencia y abandono).

De todos los ardides oportunistas para captar votos que existen en nuestras deficientes democracias, quizás el más ruín e inmoral es este, en donde se arriesga la vida y el bienestar de tantos niños y niñas, su derecho a la familia, para perseguir una minoría o enriquecerse con una tajada política. Las posturas frente al referendo nos dejarán claro a los colombianos qué es lo que realmente le importa a los congresistas.

@catalinapordios

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