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hace 27 mins

Castro

Un hombre demócrata. De eso da muestra su manera de pensar.

Cree en la libre expresión, respeta a los homosexuales, defiende el aborto, piensa que todos deben tener las mismas oportunidades, los mismos derechos. En fin, cree que su país puede ser mejor. Ha estado metido en la política desde pequeño. Su abuela trabajaba en casas de familia; su mamá, por el contrario, pudo obtener un título profesional y eso le permitió ayudar a Castro a cumplir su sueño.

Julián Castro nació en 1974, tiene 37 años, graduado de Stanford y Harvard. Es el alcalde de San Antonio, Texas, y tuvo la responsabilidad de dar un discurso en la Convención Demócrata. Y lo hizo muy bien: tenía un tiro y lo aprovechó. Como es apenas normal, defendió a Barack Obama y atacó a su oponente. Tiene un argumento, y es que los republicanos no entienden cómo funcionan las cosas, o piensan de manera diferente. Castro cree que los Estados Unidos debe ser un país de oportunidades como la que vivió su familia. Pasar de una abuela sin vivienda, a tener un nieto en Stanford, dice mucho de lo que es la democracia en Estados Unidos, y qué tan lejos se puede llegar con lucha y perseverancia. Dijo en su discurso que Romney había asistido a ver a unos jóvenes y los exhortó a que empezaran un negocio. Al preguntar uno de ellos que de dónde saldría el dinero, Romney dijo “pídeles a tus papás”. Según él, esa es la gran diferencia en la manera de pensar de unos y otros. Al pensar que todos tienen dinero, se deja de lado a los menos favorecidos. Otro gran argumento de Castro es que quien más dinero tiene, paga menos impuestos, en lugar de ser equivalentes. Dice que todos deben pagar según sus ingresos el mismo porcentaje.

El papel de los hispanos en la política de Norteamérica viene en ascenso. Ello, por la sencilla razón de que votan. Ambos partidos los quieren. Aparentemente los demócratas un poco más. Son una minoría en subida y en poco tiempo dejarán de serlo: suman ya cerca de cuarenta y cinco millones. Son como un país de América Latina habitando en territorio estadounidense. Los hispanos, a diferencia de muchos otros, tienen más hijos que los demás, por tal razón, crecerán más aprisa. Si hoy en día los Estados Unidos tienen como líder a una afrodescendiente, no es descabellado pensar que los hispanos van para allá, pues pueden conquistar el poder del país de las oportunidades. ¿Fácil? Para nada. Es un camino arduo y este joven está sacando la cabeza, como lo hizo Obama hace unos años en la Convención Demócrata, donde le dieron exactamente la misma oportunidad.

Estados Unidos es un país en constante cambio. Y los hispanos quieren ser poder y están remando para eso. Puede ser que les tome un tiempo, pero lo lograrán algún día. En un país cambiante, las nuevas fuerzas pueden llegar al poder. Tienen que hacer bien la tarea y no defraudar a sus electores, quienes confían en ellos. Ojalá se preparen bien, para que los votantes vean en ellos una salida y puedan mirar a los Estados Unidos como lo que son hoy en día: una mezcla de múltiples razas en las que puede confiar un país. Si los hispanos quieren ser poder, tienen que trabajar para llegar a lo más alto. De lo contrario, ese espacio lo ocupará alguien diferente. 

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