Por: Cartas de los lectores

Cerrando puertas

El título escogido por Roberto Esguerra, “El año rural se debe acabar”, para su columna de El Espectador el 25 de febrero, bien podría haberse titulado como lo hago yo en esta carta.

Respeto su opinión, pero no la comparto. Terminar con el Año Rural no es una solución; lo que se propone como remedio puede ser peor que la enfermedad.

Hay varias preguntas que debían hacerse, como por ejemplo ¿por qué el número de plazas para el servicio social obligatorio han sido insuficientes? Seguramente la respuesta será la que el columnista da: se gradúan 3.800 médicos anualmente. Pero esto se debe a la proliferación de escuelas o facultades de medicina, fenómeno que no tuvo control, ni lo tiene en la actualidad. Es el corolario de que la medicina se volvió un negocio, aumentando la mano de obra barata para el beneficio de los comerciantes y el detrimento de los apóstoles de la salud, los médicos.

La nueva reforma de la salud, si involucra a las alcaldías, dará la opción de habilitar para ese servicio social muchas plazas para que los jóvenes recién graduados puedan prestar ese servicio y sean equipadas con el fin de que el joven médico pueda ejercer y sea además decorosamente remunerado su trabajo. Las secretarías de Salud correspondientes deberán llevar un control mensual de las actividades profesionales del médico con la finalidad de que éste se sienta respaldado en su labor y ésta sea adecuadamente monitoreada. Otra posible acción debería ser la de premiar la actividad del médico rural trasladándolo a poblaciones más importantes, donde haya hospital, y que si él lo desea pueda permanecer un tiempo mayor ejerciendo antes de volver a las ciudades capitales con el fin de especializarse.

Se debe eliminar definitivamente, eso sí, que los recién graduados se queden en ese período de tiempo en las capitales con el pretexto de efectuar investigación. Como es de público conocimiento, la investigación es muy escasa y limitada, tal como lo manifestó el científico tumaqueño Ricardo Torres Palma en Un chat con... de El Espectador del jueves 21 de febrero, cuando textualmente dijo: “La inversión en ciencia es pobre” en Colombia.

El médico rural debe ser el modelo del servicio de atención primaria, base de un buen sistema sanitario.

Héctor A. Chamorro Revelo. Bogotá.

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