Chávez: percepción y realidad

Cada quien, ahora y en adelante, aplicara su propio filtro o sus pretextos ideológicos o políticos al recordarle. Con el tiempo será más difícil comparar lo que hizo con lo que la gente cree, y creerá, que hizo.

Sin ninguna duda, Chávez ha puesto un hito en la política Venezolana, Latinoamericana y mundial. Hizo realidad el proyecto más largo de un gobierno que se reclamó de izquierdas en América, luego de la revolución cubana, y dentro de él adquirió liderazgo internacional en un periodo en que el precio del petróleo se convirtió en un importante argumento y persuasiva arma política.

Las inmensas reservas de petróleo le permitieron promover proyectos como UNASUR Y EL ALBA. Muchos de sus aliados políticos pudieron serlo por la transferencia o venta de petróleo barato en un mundo en plena crisis energética. Pero ese no es un modelo económico sostenible en un mundo globalizado. Tampoco constituye una alternativa productiva que mantenga empleos estables, los cuales solo son posibles con una economía competitiva y en constante crecimiento. Como el petróleo es una ventaja comparativa de Venezuela y otros cuantos países “afortunados”, nos quedamos con que el socialismo de Chávez no puede ser sino un modelo nacional o de países boyantes con excedentes públicos para distribuir. Sin embargo, su “socialismo del siglo 21”, la redistribución social de los ingresos de la Nación, pudo ser compartido sin dificultad por matices variopintos de lo que se conoce, internacionalmente, como centro izquierda. Como estructura o modelo teórico no parece que pueda perdurar.

La gran particularidad, y mérito, de Chávez es haber conseguido su elección y reelección, extensiva ahora a su sucesor, que será elegido con el impulso, mediante el voto popular, aunque no se pueda decir que exenta, plenamente, de constreñimiento o violencia. Vale recordar la asfixia a que han sido sometidos algunos medios de comunicación, las violaciones a los derechos humanos, el golpe que dio y la manera como su gobierno reaccionó al que le dieron, además de la evidente concentración del poder en sus amigos.

En ese entorno se puede vaticinar, sin riesgo de error y con el dato fresco de las pasadas elecciones, que Maduro mantendrá, luego de las próximas y desde el gobierno, izadas las banderas de su revolución Bolivariana. A propósito, extraña observar el desgaste del derrotado candidato de la oposición tratando de encontrar en interpretaciones de la Constitución Venezolana lo que deberían ser sus propuestas de gobierno para el cambio. En esta Venezuela de hoy las mayorías del Chavismo son irrefutables y no es cuestión de apasionamientos o gusto. Algo tiene que ver en ello la mala calidad y el pobre mensaje de la oposición

El Chavismo tendrá para mostrar éxitos conseguidos en reducción de la pobreza y las cifras sociales, aunque también “peros” enormes en el manejo de la economía y la violencia que campea. Desde 1999 la pobreza se redujo a la mitad, incluida la población en pobreza extrema; la desigualdad disminuyó casi en un 30%, al igual que la mortalidad infantil. Por otra parte, la inflación creció hasta casi un 28% en 2011 y la tasa de homicidios es una de las más altas del mundo, al alcanzar la cifra de 50 por cada 100.000 habitantes.

A nivel de percepción, Chávez ha sido y será recordado como defensor de causas justas y redentoras. ¿Alguien puede estar en contra de su discurso y sus hechos contra la pobreza? Ni siquiera los millones de consumidores que en el mundo observaron como el precio del petróleo, que beneficia a los doce afortunados países miembros de la OPEP, se mantuvo rondando los cien dólares, subiendo desde 18 en 1999, luego de que el fallecido presidente de Venezuela revitalizara y reposicionara a esa organización controlando los flujos de petróleo. La diferencia en los ingresos que consiguió permitió la ejecución de sus programas y gran parte de su política exterior. ¿Puede calificarse negativamente que redistribuyera, entre los pobres de su país, aun sin sembrar para el futuro y sin exigir nada a cambio, esas utilidades? Difícilmente, por ahora.

Si se observa el desempeño económico de Venezuela, independientemente de los precios del petróleo, se podrá encontrar un país escasamente competitivo que en el mediano y largo plazo podría tener enormes dificultades. Pero eso no afectará la memoria de un hombre que en su paso por este mundo ofreció muestras de talante, independencia y valor innegable, recursos bien escasos entre los políticos contemporáneos. Si ello no es así, poco importa, es lo que creen y creerán sus seguidores.

@herejesyluis

Posdata:

Mucho del talante de Chávez no podría comprenderse sin tener en cuenta su “Llaneridad”: Paradójicamente Socialista- Católico, oriundo de una región colonizada por las misiones en que la Iglesia era el Estado; Picardía, que García Márquez bautizó como “mamagallismo”, para definir una forma de ser de los hijos del Caribe. Su natal Barinas queda “abajito” del lago de Maracaibo y los primeros pobladores de las franjas del Orinoco fueron, entre otros, indígenas Caribes, definidos por los conquistadores españoles como “Guerreros, de elevada estatura, inteligentes y hábiles para comerciar”. 

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