Por: Luis Carvajal Basto

Chávez se reelige

La nueva reelección refuerza una tendencia que en Latinoamérica respalda el papel del Estado como reductor de desequilibrios y promotor de la economía y mantiene las actuales relaciones en la región, pero abre una incógnita sobre el futuro de un proyecto político cuya única cabeza visible es el mismo presidente, frente a una oposición unificada que mantendrá su cohesión y sus banderas.

El resultado de las elecciones en Venezuela muestra los más altos niveles de participación en su historia y uno de los más elevados de América. En el pasado, los niveles de participación alcanzaron un tope en 2006 del 74% el cual es bajo frente al 81% conseguido ahora, mientras los votos por Chávez pasaron de 56% en 1998 a 62.8% en 2006 para caer al 54% en 2012. Puede decirse que Chávez gano de nuevo, pero con la menor ventaja obtenida hasta ahora. Para la oposición esta derrota la aproxima a su umbral más alto en la era Chávez con el 44%.

Las dudas acerca del futuro de la revolución chavista se cruzan, primero, con la salud del presidente y luego con el entorno internacional y el interno. Tratándose de un proyecto basado en el liderazgo de Chávez es difícil pronosticar un nuevo triunfo electoral, cómo el obtenido este domingo, sin él. El futuro del chavismo depende de su salud.

En cuanto a los problemas internos, la sociedad venezolana afronta algunos que van más allá de la figura presidencial y las cuestiones ideológicas. Los niveles de violencia hablan de una crisis de gobierno y de las instituciones. Aunque los investigadores no terminan de ponerse de acuerdo, el número de homicidios anuales se sitúa entre 48 y 67 por cada 100.000 habitantes, muy superior a las tasas de México y Colombia.

Otro gran tema pendiente es el control de los exagerados niveles de inflación, que en 2011 alcanzó cifras del 27.6%, una de las más altas del mundo. El gasto público, en la base del modelo, no se relaciona adecuadamente con la oferta de bienes y transacciones en una economía que ha sido beneficiada con los altos precios del petróleo. Las cosas, sin embargo, podrían cambiar de manera notoria si se cumple uno de los escenarios de la Agencia Internacional de Energía según el cual, de mantenerse los bajos niveles de inversión y búsqueda de nuevos yacimientos a nivel mundial, el precio por barril podría alcanzar la cifra de 200 dólares en 2013.El gobierno tendría más recursos para sus programas sociales, lo cual le favorece, pero con una oferta estática de bienes y servicios, debería duplicar sus esfuerzos para conseguir estabilidad en los precios.

Si a nivel internacional los precios del petróleo pueden dar una mano al gobierno, no se puede decir lo mismo de la inversión extranjera que tanto como la privada interna seguirá buscando escenarios que le ofrezcan mayor seguridad jurídica. Una cosa son subsidios o ayudas y otra, la generación de nuevos y estables empleos. En otro escenario, la persistencia de la crisis internacional y la pausa de la economía China podrían estabilizar o, eventualmente, reducir los precios del petróleo con los efectos respectivos en el nivel de gasto público.

Aunque no se pueda decir que el régimen político venezolano, incluidos los altos niveles de participación observados en las elecciones, se aleje del modelo democrático clásico, la profundización de la revolución chavista va a generar más dudas que certidumbres en una comunidad internacional preocupada por el futuro de sus reservas petroleras en un mundo que no define alternativas energéticas. En un periodo de dificultades para el Estado Liberal, será definitivo para Venezuela, como para muchos países, el resultado de las elecciones norteamericanas del próximo noviembre.

Las relaciones con Colombia continuarán siendo estables con tendencia a la recuperación de su histórico intercambio comercial. Pero el gran tema en las relaciones Colombo-Venezolanas no es solo la Paz en Colombia sino el narcotráfico que ha permeado a Venezuela y que depende de acciones conjuntas pero también de una solución global de la que en buena hora se empieza a discutir. Se puede anticipar que esa tarea podría acercar aun más a los dos gobiernos en el inmediato futuro. El éxito del proceso de paz en Colombia y la participación de Venezuela, es un gesto político natural si se tienen en cuenta realidades históricas, culturales y geográficas, pero también puede explicar la permisividad de su gobierno con organizaciones que, a nivel internacional, han sido calificadas como “terroristas”, hasta ahora.

Venezuela inicia una nueva andadura con un gobierno institucionalmente débil y una oposición cohesionada. En esa confrontación las dos partes deben afrontar de manera conjunta problemas de Estado, como los señalados, y competir sin profundizar el resquebrajamiento del régimen político. Esa es la cuestión central en el futuro político de Venezuela.

@herejesyluis 

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