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Armando Montenegro 29 Jun 2013 - 9:00 pm

Colas y colas

Armando Montenegro

Una de las señales de que un país trata por igual a sus ciudadanos es el respeto que impone a las reglas de las filas y las colas, que establecen que las personas, no importa su situación económica y social, deben ser atendidas, en las mismas condiciones, en estricto orden de llegada.

Por: Armando Montenegro
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En las sociedades que exhiben grandes diferencias sociales es común que se creen mecanismos discriminatorios para darles prioridad a quienes tienen dinero y conexiones. En esos ambientes, las esperas en las colas, con servicios deficientes y mediocres, son únicamente para los menos afortunados.

En ciertos países se han establecido, de manera abierta, pagos elevados para quienes desean evitar las colas. En los museos de algunos países europeos (Italia, por ejemplo) se cobra una onerosa tarifa por acceder a las exposiciones a través de una entrada expedita, sin la espera, a veces de horas, a la que están sometidas miles de personas. Algo parecido sucede en algunos de los grandes aeropuertos, donde los ejecutivos de las grandes empresas no hacen las colas de inmigración a las que se somete el común de los mortales, un servicio que se paga con sumas considerables. Y los grandes parques de diversiones en Estados Unidos, cuyas colas del verano son legendarias, están estableciendo carísimos planes de acceso inmediato, sin espera alguna, con el complemento de ayudantes, bebidas refrescantes y otras amenidades.

La difusión de este tipo de servicios explícitos en favor de los más ricos se ha asociado a la creciente concentración de la riqueza en Europa y Estados Unidos y ha motivado reflexiones sobre la declinación de viejas tradiciones democráticas.

Colombia nunca ha sido un país que tome muy en serio los mecanismos igualitarios de las colas y los trámites de los ciudadanos. Los abusos y privilegios han sido desembozados y, con frecuencia, aprobados por la costumbre y la tradición. En algunas instituciones del Estado, los grandes personajes del sector privado y público son atendidos en forma expedita en cómodas oficinas, lejos de los rigores de las penosas colas de las mayorías. Se ha multiplicado el número de pasaportes diplomáticos, documentos que permiten evadir las largas filas de inmigración, para favorecer a exfuncionarios, congresistas y magistrados (al parecer, en el pasado, también beneficiaron a puñados de particulares bien conectados). Observadores extranjeros han señalado que las luces de los semáforos colombianos, que deben obligar a que los vehículos hagan colas ordenadas frente a las cebras, son irrespetadas, con la complacencia de las autoridades, por quienes se hacen acompañar de guardaespaldas y matones. Y el Pico y Placa tampoco se aplica para quienes tienen los recursos para hacer blindar sus caminonetas.

Lo que pasa con las colas es sólo una manifestación, un síntoma, de la forma como se aplican los principios de igualdad. Si se cambia la palabra cola por “regulación” o “ley” y se extiende el análisis, es posible encontrar ejemplos que prueban que grupos privilegiados no se someten a las reglas y normas de la mayoría. Este fue el contexto dentro del cual, hace tres años, Antanas Mockus, por pocas semanas, planteó con éxito su tesis contra el atajo y la cultura del atajo que reina en Colombia. Y esta podría ser la bandera de algún partido que tome en serio la defensa de los derechos de los ciudadanos.

 

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JYEZIDD

Dom, 06/30/2013 - 13:52
Aqui los que hacemos colas somos los pendejos lo que decia el Dr. Antanas el todo se vale ,cualquier malandro se cuela y con mirar mal ala gente ya los amedrenta y pasa de primero con la complacencia de los cajeros o recaudadores que en ese caso deberian obligarlo a hacer la fila,los policias son los principales infractores siendo que ellos deberian ser ejemplo.
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marti05

Dom, 06/30/2013 - 13:01
¿Será que don Armando Montenegro alguna vez habrá hecho cola? Lo dudo, puede que en Europa donde tal vez su pergamino no le funcione pero ¿en Colombia? Hablando de pergamino transcribo; "Armando Montenegro, perteneciente a una familia de nariñenses que debieron ser envueltos en pañales confeccionados con papel de nómina, porque nunca salen de los más elevados cargos estatales" El País de Cali 06 feb. 2006.
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luis eduardo garces orozco

Dom, 06/30/2013 - 12:47
Y los malandros se saltan las colas por sus pistolas.
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alelophilo

Dom, 06/30/2013 - 12:07
Bueno que el autor mencione que la fila es sinónimo de igualdad, pero en Colombia no suele ser tan igualitario, eso depende de la influencia y el conocido que sea de la entidad, en los bancos por ejemplo, existen 3 colas de diferente rango, en la medida de su importancia, es atendido y la de menos estrato pues debe disponer de más tiempo y de menos atención por parte del cajero. Eso sin agregar la pésima atención en algunas entidades que dejan colar y hasta robar a sus clientes.
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Ar mareo

Dom, 06/30/2013 - 10:39
cuando se trata de q nos den puestos publicos o contratos, los colombianos demostramos muestra gran capacidad de hacer cola y esperar el turno
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manamuisca

Dom, 06/30/2013 - 09:46
Las colas denotan no la democracia si no el atraso en cuestiones de atención al ciudadano, es una cultura del rebusque mediante guardar el puesto, la oportunidad de despotricar del sistema y de hacer un colectivo comunitario terapéutico, claro colas se forman hasta en Louvre, pero acá es no es para apreciar la cultura sino la venalidad de recibí o dar recursos monetarios simplemente por la torpeza tanto institucional como del cliente primero de consultar a tiempo y por medios electrónicos los requisitos y ruta de trámites para ahorrar tiempo y gastos de atención.
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Boyancio

Dom, 06/30/2013 - 06:11
¿Qué culpa tiene la estaca, amigo de por allá los Pastos, si fuimos levantados en medio de la lisonja y el hijosdalgo en privilegio consabido? Cuando el billete brama, te digo, se engrasan todas las puertas, hasta las del Cielo, la Justicia, y se abre de paticas hasta la hija del señor alcalde, no importa que sea mal polvo. Te olvidaste que estamos en la mejor republiqueta del universo, viejo Monte.
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sincorruptos

Sab, 06/29/2013 - 23:32
Tipico en las democracias de mierdorrea y en las narcodemocracias aun mas.
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